Cómo elegir un restaurante para ir con niños

Buen provecho para todos

Comer fuera de casa cuando se tienen niños no siempre es fácil. El menú, el local, el tipo de comensales que acuden al restaurante... son aspectos de debéis tener en cuenta para evitar que la comida se os acabe atragantando.

 
Familia en restaurante

Los niños no saben estarse demasiado tiempo quietos, tienen algunos gustos culinarios un tanto especiales, hablan demasiado alto... Por eso a algunos les disgusta ir a un restaurante donde, además, tienen que esperar un buen rato para que les traigan su comida. Escoge un local adecuado para los más pequeños y ten en cuenta estos consejos para disfrutar de esta comida fuera de casa.

El restaurante perfecto

  • Olvídate de restaurantes elegantes y también de aquellos que ofrezcan comidas demasiado sofisticadas –tailandesa, árabe, libanesa...–. En los primeros, lo empezarás a pasar mal nada más entrar y en los segundos puede costarte encontrar algo en la carta adecuado para tu pequeño.
  • Descarta aquellos locales con los techos muy altos y salas grandes en las que el ruido está asegurado; al tener una acústica deficiente, los comensales tienden a elevar la voz, retumbará el choque de platos y todos acabaréis muy nerviosos, sobre todo tú si es tu hijo el que empieza a hablar alto para que le oigáis.
  • Procura que el local sea espacioso y las mesas estén lo bastante separadas para que quepa la silla de paseo si la llevas y para que los comensales de las mesas vecinas no se sientan molestos si tu hijo sube y baja de la silla todo el rato.
  • Si, además, tiene menú infantil, aseos con cambiador, tronas y una zona ajardinada o un área de juegos, mejor que mejor.

Unos cuantos trucos

Una vez allí, ten en cuenta la receta mágica: la rapidez en el servicio es clave para que la comida resulte agradable. Cuanto más tiempo paséis sentados, más se aburrirá tu hijo y más oportunidades tendrá de empezar a portarse mal. Además, toma nota de estas cuestiones:

  • Cuando hagas la reserva, pregunta si tienen trona; si no, llévate una portátil. Si le das de comer en su silla de paseo, no tendrá una buena visión, se cansará pronto y querrá salir enseguida. Tampoco es buena solución que instalen un cojín en su silla, ya que esté se moverá con facilidad, tu hijo estará incómodo, y tenderá a bajarse constantemente.
  • Llévate sus cubiertos de plástico, y aleja de su alcance los del restaurante, sobre todo, los cuchillos. Si no, pide cubiertos de postre, más manejables para él. Retira las copas de su alcance y pide vasos de boca ancha.
  • Evita las horas puntas. Es mejor que acudáis al restaurante a primera hora. Además de que os encontraréis con menos gente y la comida no se alargará anto, los camareros no estarán tan cansados y seguramente serán mas atentos con vuestras peticiones y más pacientes con tu hijo.
  • Encarga su comida antes que nada; y ten en cuenta que tu pequeño no debe terminar relacionando "restaurante con comida divertida"; es decir, no le pidas siempre croquetas, hamburguesas o fritos. Si buscas bien en la carta, encontrarás una crema de verduras, un pescado al vapor o un pollo asado, ideal para él. Para los demás comensales, pide platos sencillos, que requieran poca elaboración y, si te apetece, por ejemplo, una paella, encargadla por teléfono.
  • Pregunta sobre la posibilidad de que le sirvan medias raciones, le varíen una guarnición o le adapten una salsa a su gusto.
  • Llévate algún juego "discreto" para entretenerle antes y después e su comida: un cuento, un pequeño cuaderno para colorear y unos lápices.
 

Raquel Burgos




Elige y compra en Amazon