Coleccionar, una actividad muy educativa

Claves para fomentar sus colecciones

Canicas, cromos, chapas, flores… incluso piedras. Entre los 6 y los 10 años es fácil que los bolsillos de tu hijo se llenen de una infinidad de objetos. Y es que está iniciando la etapa del coleccionismo.

 

A partir de los 6 años, los niños se convierten en recolectores. Aprovecharán una salida al parque o la playa para volver con todo tipo de piedras, conchas, ramas...  En el bar, se quedarán con los posavasos o las chapas y se conocerán el nombre de los futbolistas como nadie gracias a sus cromos.

El coleccionismo es una actividad que los padres deberíamos fomentar. En primer lugar, porque le coloca en el mundo de las cosas tangibles y le aleja de la realidad virtual de los videojuegos. Coleccionando, aprenderá otras muchas cosas, por ejemplo:

  1. La constancia. Terminar el álbum de cromos es todo un reto para ellos. Lo importante no es el álbum terminado, sino el hecho de completarlo. Se demuestran a sí mismos que son capaces de lograr lo que se proponen, aunque eso les suponga alguna que otra renuncia.
  2. El método. A veces a los adultos nos cuesta entender que las colecciones ni son juguetes ni se pueden sustituir con uno de ellos. Su objetivo primordial no es divertir ni entretener: es esforzarse en lograr un objetivo. Completar o aumentar una colección les obliga a empezar a ser metódicos y a cuidar sus pertenencias.
  3. La amistad y el intercambio. La posesión de una determinada pieza especialmente cotizada sigue dando prestigio al  niño en su grupo de amigos, y pasan horas enseñándose los unos a los otros los “repes” para completar las respectivas colecciones. Este trasiego, además de ayudarle a ampliar su círculo de amistades (facilita “romper el hielo” con otros niños), les enseña que pueden contar con los demás para lograr sus objetivos, que hay cambios justos e injustos, que no conseguirán nada enfadándose si no les conviene el “negocio”… En definitiva: les ayuda a progresar en la maduración de sus relaciones sociales.

Fomenta su coleccionismo

De nuestro interés, dependerá que el niño muestre la suficiente constancia para progresar en su colección Estos son aspectos a tener en cuenta:

  1. Respeta su elección. En el coleccionismo, la actitud es lo principal. Si lo que tu hijo quiere coleccionar no tiene valor alguno, tanto mejor. En cualquier caso, la elección debería ser suya y sólo suya porque con ella, expresa sus gustos y sus inquietudes.
  2. Valora su colección. ¿Cómo te sentirías si, tras haber dedicado todo tu esfuerzo en lograr algo, llega alguien muy importante para ti y te dice que toda esta colección de piedras no es más que una birria? Aunque objetivamente sea cierto, el niño puede sentirse incomprendido. Si la colección de tu hijo te resulta molesta, busca la forma de pactar con él, pero con suavidad, haciéndole ver que sabes lo importante que es. Tal vez pueda guardarla en otro sitio, o comprometerse a no dejarla por medio…
  3. Alaba los progresos de su colección. Pídele de vez en cuando que te la enseñe, alaba sus progresos, incluso proporciónale tú nuevos elementos o envases para guardarla… Así, se sentirá valorado y sabrá que puede pedirte ayuda cuando la necesite. En definitiva, te sentirá más cerca.
  4. Vigila que la colección de tu hijo no se convierta en una obsesión para él. Ningún niño debe dedicar todo su interés y energía a una única actividad, por muy educativa que sea. No dejes, por ejemplo que no vaya a jugar a casa de su amigo porque tiene que colocar sus chapas en perfecto estado de revista.
 

Belén Marina




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