Cómo responder a las preguntas de los niños

Curiosidad sin límites

“Mamá, ¿por qué no hay estrellas de día?, ¿por qué llueve?, ¿por qué sale el sol?...” Cada nuevo descubrimiento es una fuente de interrogantes. Tus respuestas a sus porqués le permiten explorar el mundo de forma guiada y ordenada.

 

Curiosos, vivarachos y parlanchines... Su lista interminable de preguntas pueden cansar al más paciente. Pero ten en cuenta que gracias a esas preguntas el niño está descubriendo el mundo que le rodea, por lo que intentar resolver todos esos porqués es fundamental en su crecimiento.

El porqué de los porqués

Además de servirle para saciar su curiosidad, con estas preguntas tu hijo está ensayando técnicas comunicativas: uno habla y otro escucha, y se respetan los turnos de la comunicación. Por eso, muchas veces preguntan sin que la respuesta parezca importarles mucho. Lo que valoran es que tú contestes y que, después de tu respuesta, vuelva su turno.
Con sus preguntas, los niños:

  • Practican las reglas de la conversación.
  • Aprenden a expresarse.
  • Desarrollan su imaginación.
  • Acaparan tu atención.
  • Sacian su curiosidad.

En esta etapa, lo principal es que tu hijo cuente con vosotros como interlocutores. No pregunta a otros niños o con la misma frecuencia; pregunta a un adulto. Con tus respuestas también le está diciendo que le tomas en serio, que su curiosidad es para ti interesante y estimulante.

Cómo responderle 

* Usa un lenguaje claro, fácil y comprensible. No tengas miedo a la fantasía y, si te sientes con ganas, puedes transformar su porqué en tu cuento. “Mamá, ¿por qué es de colores el arco iris?” “Porque los angelitos lo pintan así”.

* Si sus porqué se extienden demasiado, recuerda siempre que tú eres el adulto y que el control es tuyo. Puedes invertir la pregunta: “¿y tú por qué crees que puede ser?” Inmediatamente le sitúas en una nueva dimensión en la que las preguntas dejan de ser relevantes.

* No te sientas en la obligación de contestar en todo momento. En algunos casos, “te contestaré luego, ahora estoy ocupada” desprovisto de irritación puede perfectamente valer como respuesta.

* Procura no acabar con un vago “no sé”, que deje abierta una incógnita permanente por la que se cuelen miedos y ansiedades.

* Evidentemente tú no puedes saber todo sobre cualquier tema, pero explícale que hay otras personas mayores que sí saben, que en los libros hay muchas respuestas y que si él quiere podéis buscarlas juntos.

 

Magda Campos




Elige y compra en Amazon