11 características típicas del niño superdotado

Lo que les hace ser diferentes

¿Crees que tu hijo es un pequeño genio? Te explicamos qué rasgos intelectuales debe tener un niño para ser calificado como superdotado. 

 

Sólo el 2% de la población española es superdotada. Y este porcentaje está repartido por igual entre los dos sexos y en todas las clases sociales, aunque los niños que pertenecen a estratos socioculturales elevados tienen una mayor posibilidad de desarrollar su enorme potencial. 

Así es el superdotado

¿Cómo pueden saber los papás si su hijo es superdotado? La profesora universitaria y psicóloga Amparo Acereda ofrece, en su libro Niños superdotados, un listado de características comunes que pueden ser indicios para los progenitores. Te enumeramos algunas de ellas: 

  1. Hablan muy pronto (sobre los 9 meses dicen sus primeras palabras), tienen un vocabulario muy preciso, empiezan a leer en torno a los 3 años sin haber sido enseñados y formulan preguntas sobre temas poco comunes y de un nivel más avanzado a lo que correspondería a su edad: la vida, la muerte, Dios, el mundo…
  2. Tienen excelente memoria. Son muy capaces para las matemáticas y tienen grandes conocimientos sobre cualquier tema social o científico que les entusiasme, como los dinosaurios o, incluso, la guerra o la pobreza. 
  3. Son curiosos. Desde muy pequeñitos curiosean en los cajones y exploran su casa–, pero también  sobre el más lejano les atrae. Por eso, preguntan sobre otros países, el universo… 
  4. Algunos niños superdotados son muy movidos, pero después de pasar un rato “hiperactivo” suele venir otro de gran concentración en las tareas que les interesan. 
  5. Son niños prudentes. Al ser conscientes de las consecuencias de sus acciones, se contienen en las situaciones que entrañan riesgos. 
  6. Tiene sensibilidad a flor de piel. Son tan sensibles que sufren por las cosas que le pasan a un personaje de dibujos animados o por los niños que lloran en televisión o en su clase. 
  7. Su desarrollo es desigual. Muestran una gran diferencia entre su desarrollo intelectual –que es muy rápido– y el emocional y el físico, que evolucionan de manera normal. Por eso, se enfrentan a situaciones como ésta: al tener un pensamiento abstracto, piensan mucho en Dios y la muerte, pero no están preparados a nivel emocional para tratar estos conceptos, y eso les genera confusión y hasta dolor. Igualmente, como la destreza manual se desarrolla más tarde que la capacidad intelectual, se frustran por no poder hacer más rápido y mejor sus dibujos.  
  8. Se interesan por temas sociales y morales. Tienen conciencia social y están preocupados por temas como la guerra o la ecología. 
  9. Se llevan mejor con chicos mayores que ellos. Por lo general, se llevan bien con los demás y pueden ejercer como líderes. El problema es que no son comprendidos por niños de su edad, y por eso, prefieren la compañía de chicos más mayores o adultos. Esa sociabilidad no está reñida con su individualismo; y es que ellos también necesitan pasar algún tiempo solos para reflexionar y dar rienda suelta a su imaginación. 
  10. Les gusta brillar. Usan su habilidad verbal y de razonamiento para “hacerse los listos” con padres y profesores. 
  11. Son perfeccionistas y autocríticos. Se marcan metas muy elevadas, que, en ocasiones, no consiguen porque su desarrollo motor o emocional no está al mismo nivel que el intectelectual. Eso les lleva a ser demasiado críticos consigo mismos o a frustrarse.

Asesoramiento: Amparo Acereda, profesora del departamento de Psicología de la Universidad Abat Oliba CEU, de Barcelona, y autora del libro Niños superdotados. 

 

Gema Martín




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