¿Tu hijo duerme mal? Averigua por qué

Los 8 trastornos del sueño más frecuentes en la infancia

Si las noches sin dormir se suceden, a pesar de que has comprobado que tu pequeño no está enfermo, es posible que tenga algún trastorno del sueño. Te describimos los principales.

 

• Balanceos. Los movimientos de cabeza y cuerpo antes de dormirse o durante la fase de sueño ligero son habituales en los bebés entre los 9 meses y los 2 años para conciliar el sueño. No deben preocuparte; sólo si los balanceos son muy bruscos hay que tomar medidas para evitar que el niño se lastime. Una buena idea es acolchar el cabecero de la cama.

• Insomnio. El insomnio infantil es la dificultad para mantener o conciliar el sueño. El doctor Estivill, conocido especialista en la materia, asegura que en el 98 por ciento de los casos, ocurre debido a malos hábitos del sueño como la falta de un horario para dormir; el exceso de estímulos al ir a la cama –televisión, juegos...– o la toma innecesaria de alimentos por la noche. Sin embargo, en otros casos, el insomnio se debe a factores psicológicos que deben ser diagnosticados y tratados. En estas situaciones, hay algún problema de tipo emocional que les impide dormir: inicio de la guardería, cambio de colegio, llegada de un hermanito...

Sonambulismo. El 80 por ciento de los niños que sufren sonambulismo tiene algún familiar con antecedentes y se calcula que un 15 por ciento de los niños ha pasado por algún episodio de deambulación nocturna. Suele ocurrir entre los 10 y los 14 años y raramente antes de los 5. El niño se levanta de la cama a las 3 o 4 horas después de haber iniciado el sueño y se mueve por la casa con movimientos torpes y sin meta clara. En los niños con predisposición genética, es probable que los episodios aparezcan sobre todo en época de estrés y en situaciones de fatiga. Si encuentras a tu hijo deambulando por la casa, recuerda que está profundamente dormido; no intentes despertarle, llévale a su cama sin hacerle preguntas. A la mañana siguiente, no se acordará de nada. Este trastorno es leve y desaparece con la edad pero si ocurre con frecuencia, conviene adoptar medidas para que el niño no se lastime en sus paseos nocturnos.

• Somniloquia. Es la costumbre de hablar dormido. Está relacionado con estados de tensión emocional y ocurre con mayor frecuencia en niños nerviosos. Afecta uno de cada 10 entre 3 y 10 años. No debe preocupar a los padres, puesto que desaparece con el tiempo. No necesita tratamiento.

Bruxismo. Es el nombre técnico con el que se conoce el acto de rechinar de los dientes. No es grave, pero si no remite, es conveniente consultar con un dentista la posibilidad de poner una funda dental o tomar otras medidas que eviten la erosión de los dientes.

• Ronquidos. Los ronquidos frecuentes e intensos son provocados, en la gran mayoría de los casos, por la apnea obstructiva del sueño, una enfermedad que provoca pausas en la respiración mientras se duerme debido a una obstrucción de las vías respiratorias. La obstrucción puede ser causada por problemas de vegetaciones o por un excesivo tamaño de las amígdalas. Consulta siempre con un especialista.

• Pesadillas. Son más frecuentes entre los 3 y los 6 años. Las pesadillas se dan en la segunda mitad de la noche. El pequeño se despierte angustiado, recordando perfectamente lo que ha soñado lo que permite tranquilizarle para que vuelva a conciliar el sueño. Pueden ocurrir de forma aislada o repetirse durante un tiempo ya que se suelen asociar a momentos de inquietud en la vida del niño.

• Terrores nocturnos. El 96 por ciento de los niños que los sufren, tienen algún familiar que los ha padecido. Los terrores nocturnos suelen aparecer entre los 2 y 3 años: en la primera mitad de la noche, el niño se incorpora bruscamente, con los ojos bien abiertos y con claros signos de pánico. Sin embargo, está totalmente dormido y al día siguiente, no recuerda nada. Conviene quedarse a su lado mientras vuelva la calma y no preocuparse a pesar de la espectacularidad del episodio porque al niño, no le pasa nada malo.

Muchas veces, lo que creemos un trastorno del sueño no es tal, sino simples despertares nocturnos, muy normales en niños menores de dos años. No obstante, se recomienda consultar con el pediatra si un niño menor de 5 años se despierta más de ocho veces por noche, o por lo menos una vez a partir de esta edad, si adopta comportamientos extraños o grita mientras duerme.

Asesoramiento: Rosa Jové, jefa de Psicología del Centro Médico CMS.

 

Gema Martín




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