Para dormir mejor ¿método Estivill o colecho?

Los pros y los contra

Muchos padres no ven el momento en que sus hijos duerman de un tirón, pues su sueño afecta a toda la familia. Existen dos técnicas opuestas en cuanto a su concepción y puesta en práctica para que duerma bien. Elige la que mejor se adapte a vuestras circunstancias.
 

 
beso de papá
 

El Método Estivill

Así es como se conoce popularmente a la teoría que el doctor Eduard Estivill expone en su libro Duérmete niño y que se basa en la idea de que dormir es un hábito que se aprende, como comer o limpiarse los dientes. Este neuropediatra propone un método de educación –o reeducación, según los casos– que, dice, funciona con el 96 por ciento de los niños. A su juicio, un bebé de seis meses debe ser capaz de dormir solo, en su propio cuarto, a oscuras y de un tirón. Si no es así, él aconseja tomar las siguientes medidas para enseñarle a dormir:

Establecer rutinas. Es la “mejor receta” para tener éxito. Hay que acostarle a la misma hora –Estivill propone entre las 8 y las 8 y media en invierno y entre las 8 y media y las 9 en verano– y seguir unos pasos previos que le indiquen que está a punto de ir a la cuna. Lo habitual es empezar por el baño para que se relaje, continuar con la cena y terminar con unos momentos de juegos en compañía de papá o mamá. Mételo en su cunita con sus juguetes favoritos, deséale buenas noches y sal de la habitación.

Que duerma solo. Nada de dormirle en brazos o en tu cama. Durante los primeros meses podrá dormir en la habitación de los papás, pero en su propia cunita. Cuando decidas pasarle a su dormitorio, elige un momento en el que el niño esté tranquilo. No permanezcas con él en su habitación hasta que se duerma. Eso tiene que hacerlo solo.

No evitar el ruido y la luz. Tu hijo tiene que diferenciar entre el día y la noche desde que nace. Cuando duerma su siesta, deja las persianas algo subidas para que entre la luz. Tampoco hables en susurros y evites pasar la aspiradora cuando el bebé duerma.

El ambiente adecuado. El niño tiene que estar lo más cómodo posible. Por la noche, la habitación debe estar a oscuras, en silencio y con una temperatura de entre 20 y 23 ºC.

¿Qué pasa si llora? Al dejarle en su cuarto, es muy probable que el niño llore. Estivill propone a los padres entrar en la habitación con pequeños intervalos de tiempo para darle confianza y hablarle con cariño, pero no cogerle. Esos intervalos aumentan a medida que pasan los días, hasta que el niño comprende que no consigue nada llorando y se duerme por sí mismo. El método puede aplicarse a partir de los seis meses.

Gema Martín




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