Los niños y las pesadillas

Averigua qué le inquieta

Las pesadillas son sueños muy perturbadores.  El niño se despierta asustado y puede que incluso gritando. Aunque la emoción más común de las pesadillas es el miedo, sabemos que también puede sentirse angustia o sentir pena.

 

Mientras dormimos, se suceden en el cuerpo varios ciclos de sueño que han sido estudiados y clasificados en distintas fases. Una de esas etapas se caracteriza porque en ella se desarrollan los sueños. Es una fase curiosa en que los músculos están en el máximo estado de relajación, pero otros sistemas corporales muestran una gran activación. Por ejemplo, se pueden observar movimientos de los ojos debajo de los párpados. Las partes de nuestro cerebro relacionadas con los recuerdos recientes, las emociones y las imágenes visuales tienen una gran actividad y son ellas las que forman los sueños y las pesadillas.

Nunca ridiculices a tu hijo cuando tiene una pesadilla. No hace falta que le enfrentes con el absurdo de lo que ha soñado. No te entendería. Debes comprender la fuerza de su miedo e intentar que lo supere.

Buscando soluciones

Las pesadillas son una experiencia muy común en la infancia. Si son muy frecuentes y si, además, le cuesta mucho volverse a dormir, el pequeño acabará acumulando cansancio y se mostrará más irritable. Suelen aparecer con mayor frecuencia en momentos en los que el niño está preocupado por algo. No podemos olvidar que la memoria reciente continúa trabajando durante el tiempo que soñamos. Las pesadillas son una continuación nocturna de las emociones a que se enfrenta el niño y que aún no puede controlar. Algunos científicos afirman que son una forma de aprendizaje emocional. Por eso es posible que la pesadilla se repita si está muy preocupado por algo.

Cuando tu hijo tiene muchas pesadillas, lo primero que debes hacer es averiguar la causa de su preocupación e intentar reducirla. Pero si los problemas ya han pasado y las pesadillas siguen, ha llegado el momento de intervenir. Deja que te cuente con detalle lo que ha soñado y busca un final feliz a la historia. Juega con él a escenificar el sueño con ese buen final y así el niño podrá realizar libremente los movimientos negados durante la pesadilla. Hay pequeños que se sienten más seguros yendo a dormir con un peluche. No se lo impidas.

Dormir bien

Pero no basta con enseñar al niño a no asustarse cuando tenga pesadillas. También hay que enseñarle a disfrutar de los sueños. Para que tu hijo duerma de un tirón, sigue estos consejos:
- Procura que tenga una vida estimulante y rica.
- Dale una buena alimentación.
- Evita que tome bebidas o comidas estimulantes.
- Establece bien las rutinas (la hora del baño, de la cena, leer un cuento antes de dormir…).
- Mantén unos horarios de sueño más o menos fijos.
- A la hora de irse a dormir, elimina tensiones.

 

Dra. Blanca Mass Hesse




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