El niño zurdo

Una habilidad diferente

Los libros de caligrafía, las tijeras, las puertas, la distribución del espacio… Todo está diseñado para personas diestras. ¿Qué pasa si tu pequeño tiende a usar la mano izquierda?

 
Zurda

Ser zurdo no solo implica usar la mano izquierda para escribir o comer, sino que además será el pie izquierdo el que dirija sus pasos, la izquierda la pierna elegida para controlar el balón y, cuando haya que pegar la oreja a la puerta para escuchar lo que pasa al otro lado, esta será instintivamente la izquierda. La supremacía que ejerce uno de los hemisferios cerebrales está determinando el predominio de un lado del cuerpo a la hora de desenvolverse. A esto se le llama lateralidad.

¿Mi bebé es zurdo?

Cuando el pequeño comienza a manipular objetos, utiliza instintivamente una u otra mano y no será hasta los 4 años cuando comience a usar con más frecuencia la mano dominante. Hasta entonces, no se puede determinar nada, porque las señales que los bebés envían a sus padres se refieren solo a la utilización de ambas manos. Sin embargo, a partir de los 4 años, el niño empieza a hacer más uso de la que, posteriormente, será su mano, pie u ojo dominante.

Más tarde, alrededor de los 6 años, se establecerá definitivamente la lateralización. Los indicadores de lateralidad suelen ser fáciles de identificar observando la tendencia del niño a señalar con el dedo, a coger sus juguetes o a pegar una patada. Estos gestos suelen ser naturales; dibujar, sin embargo, es algo que se enseña sujetando la mano del niño y guiándola normalmente con su derecha. Si estas enseñanzas acaban rectificando su tendencia espontánea, a la larga, tendremos a un zurdo contrariado, lo que puede derivar en problemas como una mayor lentitud en el aprendizaje escolar.

¿Será una desventaja para él?

Sea cual sea la lateralidad, lo importante es que esté bien definida. Aunque bien es cierto que el niño zurdo debe hacer frente a más barreras en el aprendizaje:

  • Lee al revés, por lo que muchos zurdos pueden tener problemas con sus aprendizajes iniciales.
  • Escribe al contrario y sus posturas para no taparse las letras con la mano acaban agarrotando sus músculos.
  • Se hace sombra con su propio cuerpo. En las aulas, las ventanas suelen quedar a la izquierda, lo que hace que la mano zurda tape la luz mientras dibuja o escribe.
  • Usa tijeras para diestros, lo cual no deja de ser una dificultad. En este sentido, conviene que lleve sus propias tijeras especiales.
  • Es diferente a una edad en la que no resulta fácil de llevar, por lo que su nivel de autoestima requiere ser vigilado.

A pesar de estas pequeñas dificultades, los niños zurdos se desarrollan como los demás, solo que con una habilidad diferente. Un tema de investigación es que en ellos predomina el hemisferio derecho del cerebro, responsable de la mayor parte de las emociones, por lo que podrían ser niños más sensibles y creativos.

Asesoramiento: Virginia Godoy Zafra, psicóloga infantil del PSINDRA, centro de psicología, de Algeciras.

 

Laura Gómez Lama




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