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¡Vamos al campo!

Los beneficios de las actividades al aire libre

Aprovecha el buen tiempo y disfruta con tu hijo de las posibilidades de ejercicio y juegos que el campo ofrece. Su salud física y mental te lo agradecerá.

El sol y unas temperaturas de lo más agradable te ofrecen la posibilidad de realizar todo tipo de actividades al aire libre que a tu pequeño le encantan y que son muy positivas para su correcto desarrollo y su buena salud.

Pero si necesitas más argumentos para salir de tu casa que el de disfrutar en familia del sol, del aire y de un poco de ejercicio, te explicamos todos los beneficios que esa actividad tiene para los niños.

  • Para su salud: Como todo el mundo sabe, los beneficios del ejercicio para la salud son incontables. A modo de ejemplos, se puede mencionar que previene la obesidad infantil; reduce el riesgo de hipertensión arterial y diabetes en la edad adulta; disminuye el colesterol ‘malo’ e incrementa el ‘bueno’; aumenta la respuesta inmunológica frente a las infecciones... Y por supuesto, si el niño lo practica en el campo, lejos de la gran ciudad, mejor que mejor, pues el aire tiene un mayor nivel de oxígeno y el sol aporta a su organismo la vitamina D que necesita. 
  • Para su sistema psicomotor: Aumenta la fuerza y resistencia muscular; favorece el desarrollo óseo; mejora la coordinación y equilibrio; fomenta su autonomía, agilidad, etc.
  • Para su desarrollo intelectual y psicológico: Incrementa la sensación de bienestar –el ejercicio libera endorfinas–; disminuye el estrés y la agresividad y mejora la función mental. A este respecto, hay que recordar que los espacios abiertos ofrecen multitud de estímulos al niño, que se ve impulsado a explorar y desarrollar su percepción sensorial y su capacidad de concentración.
  • Para su aprendizaje social: En la actualidad, los padres tienden a fomentar deportes individuales –el tenis, el esquí, la natación...– olvidando los beneficios sociales que tienen los juegos colectivos tradicionales, como el pilla-pilla, el escondite o la pelota, que son ideales para practicar en espacios grandes y abiertos. Gracias a ellos, los niños fomentan su relación con otros niños, experimentan un sentimiento de comunidad y aprenden a compartir y a confiar en los demás. 

Gema Martín