¡Eso no me lo pongo!

Siempre protestando por la ropa

Solo a los bebés les parece siempre bien lo que les ponemos. Disfruta de esa agradable circunstancia porque, en cualquier momento, los problemas aparecerán. Y es que obtener un “yo eso no me lo pongo” por respuesta es más común de lo que crees y saca de quicio a cualquier madre con prisa.

 
Caprichos de moda

No quiere vestirse
En ocasiones, y especialmente desde los 3 años, los niños se niegan a vestirse y, cuando tú lo haces, no tardan ni dos minutos en quedarse de nuevo en ropa interior. Da igual la ropa que le pongas. Si los padres actúan con normalidad, esta situación no suele prolongarse muchos días. Pero, para acortarla del todo, sigue estas pautas:

  • Prémiale si se viste y permanece vestido. Puedes hacerle una comida especial o alabarle diciendo: “¡mira lo guapo que estás!”
  • Anímale a aceptar vestirse sin problemas cinco días seguidos. Entonces podréis, por ejemplo, ir a ese parque que está algo más lejos pero que tiene unos columpios espectaculares.
  • Inventa juegos, cancioncillas y retahílas para hacerle más divertida la hora de vestirse.

Si estas medidas no funciona, habrá que optar por una solución “más drástica”. Haz que el niño asuma las consecuencias de lo que hace: si no se viste, no puede ir al parque, ni a la guardería, ni a casa de los abuelos… Si no tienes más remedio que sacarle a la calle, haz además de llevártelo desnudo con toda tranquilidad. ¡Seguro que cambia de opinión!

Siempre la misma ropa
Hay niños que pasan temporadas en las que solo quieren llevar una prenda concreta: un chándal, un vestido, un pantalón, esa camiseta tan moderna… En general, esas rachas pasan si se procura discutir lo menos posible.

Para evitar una tener una pelea diara, pacta con él. Cede en algunos de sus caprichos y establece cuándo no puede ponerse ese viejo chándal que tanto le gusta: en celebraciones, los fines de semana, en vacaciones…

A veces, a esta edad los niños se muestran más flexibles si les dejamos participar en la elección de su vestuario. Si le llevas de compras, la negociación será más fácil: dale a elegir la prenda que más le guste entre las tres que tú prefieras. Y, sobre todo, no adoptes posturas extremas, obligando a tus hijos a llevar algo que realmente no les gusta.

Cuando crecen…
A partir de los 9-10 años, los niños quieren ir vestidos como sus amigos. No les gusta ser diferentes y la ropa no es una excepción. Por temporadas, la moda cambia, lo que puede llevar a padres e hijos a un enfrentamiento. A esta edad, la influencia del grupo es mayor que la de la familia. Ellos necesitan sentirse integrados y la ropa puede ser uno de los factores que consideren importantes.

Cuando nos empeñamos en que se ponga un atuendo, debemos tener en cuenta que la cuestión subyacente va más allá que la ropa en sí misma: les estamos pidiendo que contravengan las “normas” del grupo, que se “enfrenten” a él. Esto no quiere decir que debas resignarte y dejarles vestir como quieran solo porque lo digan sus amigos. Los niños deben tener su propia personalidad, deben aprender a ser independientes y formar su propio criterio. Por tanto, tu misión será poner límites y pactar. Poco a poco la moda de ir vestido como sus amigos irá pasando y, a medida que crezca, será menos importante.

Las marcas
Adolescentes y preadolescentes parecen basar su confianza en sí mismos en llevar ropa de una firma determinada, lo que genera una batalla cada vez que la familia va de compras. Ante situaciones en las que el niño solo quiere ropa de marca, los padres deben ser firmes. Por supuesto no se trata de negarse siempre a comprar la ropa que el niño desea. Podemos, e incluso debemos, hacerlo cuando pensemos que realmente esa prenda satisface nuestras demandas. Pero siempre haciendo hincapié en que compramos lo que más se ajusta a lo que nos hace falta, no lo que es de marca.

No podemos dejar que los niños valoren a los demás por lo que tienen en lugar de por lo que son.

 

Belén Marina




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