10 juegos para aprender los colores

A partir de los 18 meses

Nombrar la gran variedad de colores que percibimos no es tarea fácil, pero con juegos sencillos y un poco de constancia tu hijo reconocerá pronto todo el arco iris ¡y más!

 
Niño con las manos pintadas

En cuanto un niño es capaz de prestar atención a algo que le muestras, por ejemplo, una pelota roja, mientras le dices "esta pelota es roja", puedes comenzar con el aprendizaje de los colores. Al principio, serán momentos cortos ya que un niño de corta edad tiene periodos de atención limitados y se distrae fácilmente. Pero, aún así, irá interiorizando el concepto. Y a partir de los 16-18 meses empezará, poco a poco, a atribuir la cualidad de "rojo" a los objetos y a diferenciar lo que es "rojo" de lo que no lo es. Estas actividades, seis juegos y cuatro manualidades, os ayudarán a que identifique cada tono.

1. El día del color

 Elegid un color para cada día, vístele de ese tono e intenta que todas las actividades del día estén relacionadas con ese color: comed una ensalada de tomate, macarrones con salsa boloñesa... No dejes de repetir el color a lo largo de la jornada. También puedes organizar una fiesta del color por la tarde.

2. Fiesta de pañuelos

 Llena una bolsa con pañuelos de diferentes colores y ve pidiéndole que saque uno rojo y se lo ponga en la cabeza, uno azul y se lo anude en el pie, uno verde y se lo ate a la rodilla, uno amarillo alrededor del cuello... Ríe con él al ver el aspecto que le queda.

3. Veo, veo cromático

¿Qué te parece readaptar el tradicional "veo, veo" para que se aprenda los colores? En lugar de pedirle que encuentre algo que empiece por la A, haz que nombre algo verde en el primer turno, azul en el segundo...

4. En equipo

 Divide a los niños en dos equipos y que cada uno de ellos elija un capitán. Durante cinco minutos, uno de los grupos tiene que obedecer todas las órdenes del capitán del equipo contrario. "Tocad algo verde", y los niños dispondrán de 10 segundos para hallar algo de ese color. Da un punto por cada objeto tocado dentro del tiempo. Después, el equipo que ordenaba pasa a jugar y gana el que más puntos obtenga. 

5. Amarillo+azul=verde

Compra pintura de dedos de los tres colores básicos (azul, amarillo y magenta) y deja que tu hijo experimente lo que ocurre cuando se mezclan los colores. Que vierta un poco de magenta en un plato de plástico y le añada amarillo. Observa su cara al comprobar que aparece naranja y pídele que nombre los nuevos tonos. Puedes practicar este juego también mezclando trozos de plastilina o superponiendo papel celofán.

6. Mi primer collage

Coge una revista que ya no uses y pide a tu hijo que recorte trocitos de distintos colores. Después, elige una cartulina blanca y pídele que vaya pegando trozos de diferentes colores de forma alternativa, unos encima de otros. Seguro que le queda un collage precioso.

7. Ceras a la plancha

Coge folios, papel de periódico, ceras de colores y una plancha. Dobla un papel por la mitad, ralla pequeños trocitos de ceras blandas sobre una de las partes y repártelas. Pliega la hoja y pon papel de periódico encima y debajo. Pasa la plancha a temperatura suave sobre los papeles para que los colores se derritan y mezclen. Despliégalo y voilá! Tendrás un papel coloreado de forma simétrica que puedes recortar con la forma que más te guste. Que identifique cada color

8. Transparencias

Enseña a tu hijo la capacidad de algunos materiales para reflejarse con una linterna y papel de celofán. Recorta los trozos de papel y haz un dibujo con él superponiéndolos para que surjan nuevos colores de la mezcla –¿qué te parece nuestro enamorado?–. Pega la figura a una linterna con un poco de celo y coloca al niño frente a una pared blanca para que la encienda y se quede con la boca abierta al ver su reflejo.

9. Sobre el cristal

Compra un trozo de cristal, pinturas para pintar sobre este material y un pincel –si tu hijo es muy pequeño puede usar los dedos–. Deja que pinte un muñeco, un paisaje o a su animal favorito. Una vez terminado, coloca un cristal de la misma medida encima a modo de sándwich para proteger la obra de arte de tu pequeño. No hace falta que dejes secar las pinturas ya que, si presionas suavemente los cristales, los colores se mezclarán más y el resultado será más vistoso. Enmárcalo o cuélgalo en la pared con unas pinzas de metal.

10. Papel de aguas

Necesitas un recipiente con aguarrás, pintura al óleo, pinceles o palitos de madera, folios y papel de periódico. Rellena una cubeta con agua hasta la mitad; mezcla la pintura con el aguarrás en un bote de cristal –que no lo haga el niño– y viértelo sobre el agua. Apoya sin presionar un papel blanco sobre la superficie para que la pintura se adhiera a él. Retíralo con sumo cuidado y ponlas a secar sobre hojas de periódico. El papel jaspeado te servirá para forrar libros o envolver regalos.

Raquel Burgos