Juegos para aprender a gatear

Bueno para su desarrollo psicomotor

Gatear es una actividad muy estimulante para el desarrollo psicomotor del bebé. Si bien no le puedes enseñar, sí puedes ofrecerle las condiciones para que se convierta en un campeón del gateo.

 
gateando

A los 3 meses, al suelo. A partir de los 3 meses, ya puedes colocarle en el suelo a ratitos. Sólo necesitas una manta que le aísle del frío y ropa cómoda. Pon a su alcance juguetes y sé precavida: pronto empezará a moverse y se las apañará para recorrer distancias insospechadas para ti. Investiga los alrededores y ten bajo control toda situación potencialmente peligrosa. Por lo demás, tu pequeño descubrirá por sí mismo la manera de desplazarse. No le lleves a hacer cosas para las que no está preparado aún. Obsérvale y sorpréndete.

Organiza carreras de gateo. Cuando empiece a reptar y gatear, amplía los límites de su acción. Ya puede desplazarse a su antojo experimentando nuevas texturas –parquet, terrazo, moqueta–, nuevos objetos –cajones y puertas– y puntos de vista diferentes –por ejemplo, la mesa del comedor desde abajo–. Ya no le puedes perder de vista, tu pequeño es autónomo. De ti depende que se convierta en un campeón del gateo: limita sus estancias en el corralito o sentadito, atado a una silla. Por el contrario, tírate al suelo y juega a hacer carreras de gateo, a perseguir una pelota, a esconderse detrás de una puerta…

Fabrícale pistas de gateo. Una vez sepa gatear, puedes conseguir que tu hijo no sólo sea un gateador ágil, sino un verdadero todoterreno si, además de entrenarle sobre suelo firme, juegas con él a gatear sobre terrenos inestables, en cuestas o subiendo escaleras. Puedes confeccionar 6 cojines de gomaespuma de 45 cm x 45 cm y 20 cm de altura –elígela con una resistencia de unos 20 kilos de peso–. Con ellos podrás hacer divertidos circuitos con caminos sobre los que el niño pueda gatear: en línea recta o curva, juntos o separados, en forma de escalera o desordenados imitando una caótica montaña.

Para caminar, hay tiempo. Se ha comprobado que los niños que gatean mucho, se caen menos cuando empiezan a andar y si lo hacen, se protegen mejor en la caída. No tengas prisa por verle caminar. Olvídate del tacataca, un aparato que origina muchos accidentes y que no beneficia su desarrollo psicomotor. Confía en la naturaleza: deja que tu bebé se ponga de pie solito impulsándose en los muebles, se desplace apoyándose en ellos y buscando su equilibrio. De esta manera, irá poco a poco dando sus primeros pasos. Cuando logre sentirse seguro en cualquier circunstancia, sólo le verás gatear para jugar.

Magda Campos