10 juegos de ecología para niños

Aprender a cuidar el planeta

Si tu hijo ya entiende los graves problemas ecológicos que viven nuestro planeta, enséñale los juegos más divertidos para que pueda cuidarlo. Si aún es muy pequeño para entender qué es la contaminación o por qué no se pueden tirar envases al campo, aprovecha para explicárselo con estas propuestas.

 
Niña con bola del mundo

1. Recicla papel

Necesitarás agua, papel (si es de distintas texturas, mejor), una batidora (valdrá la de la cocina), un barreño de plástico, un bastidor o marco de madera con una malla (puedes hacerlo tú mismo), unos libros para usar a modo de prensa y una tela de algodón. Corta el papel en trozos muy pequeños y déjalos en remojo una o dos horas, hasta que se forme una pasta. Si usas agua caliente, tarda menos en deshacerse. No olvides cambiar el agua de vez en cuando, a medida que se vaya tiñiendo con la tinta del papel. Tritura la pasta con la batidora hasta obtener una masa homogénea y viértela en el barreño. Si crees que es demasiado espesa, y no quieres que el papel obtenido parezca cartón, puedes añadir un poco de agua. Mete el bastidor en el barreño hasta que toda la malla quede cubierta por la pasta. Si quieres una capa de papel más gruesa, deja que entre más masa. Saca el bastidor y deja que el agua sobrante escurra para volcarlo con mucho cuidado sobre la tela de algodón. El papel irá secándose poco a poco. Coloca unos libros encima para que quede completamente liso. Puedes conseguir papeles de colores añadiendo al agua tintes vegetales o químicos, infusiones...

2. El detective del agua

Deja que tu hijo descubra toda el agua que podéis ahorrar investigando los grifos y llaves de paso de toda la casa. Coloca recipientes debajo para ver cuántas gotas se pierden y que calcule cuánto se ahorraría al cabo del año si se arreglase esa avería y reparadla juntos o llamad a un fontanero. Pídele que siga investigando vuestro hogar, el colegio, la casa de los abuelos... y que prepare un completo informe.

3. Hacer compost

Prepararlo es una forma sencilla de devolver a la tierra lo que obtenemos de ella. Sólo necesitas: una caja grande, bolsas de basura, material vegetal, tierra y desechos vegetales y una pala pequeña. Coge una caja y fórrala por dentro y por fuera con bolsas de basura. Haz unos agujeros en los lados para facilitar la ventilación. Coloca tu depósito en un lugar soleado y que tu hijo vaya añadiendo los desperdicios de la cocina, materia vegetal y un poco de tierra. Removed la mezcla cada pocos días con una pala. En un par de semanas, si hace buen tiempo, tendrás un abono perfecto para tu jardín y macetas.

4. Imaginación reciclada

Los restaurantes de comida rápida suelen guardar sus platos en envases de poliestireno. Aunque muchas de ellas están reduciendo el uso de este material por cuestiones medioambientales, la mayoría de ellas siguen empleándolos. Aprovecha para darles un nuevo uso. Con ellos puedes preparar semilleros para vuestro jardín o convertirlos en una bonita maceta para una planta pequeña. Guarda en ellos sus canicas y cromos o que los use a modo de canasta en las que encestar objetos pequeños como bellotas o huesos de aceituna.

5. Una barca ecológica

También puedes usarlos para fabricar originales barquitas. Para ello necesitas, además del envase, un lápiz o palo, papel y cinta adhesiva. Puedes fabricarla de dos maneras: bien separando la parte inferior de la superior y usándolas para montar en ellas a sus juguetes favoritos; o dejándola intacta, haciendo un agujero en el centro y colocando el lápiz o palo a modo de mástil. A su alrededor, coloca un trozo de papel que habrás cortado con forma de triángulo como si fuese una vela. ¡Ya pueden organizar sus propias regatas!

6. Tarjetas solares

Aprovecha tus lecciones de ecología para explicarle a tu hijo que hay formas de energía renovables y no contaminantes, como la solar. Para que entienda mejor el enorme poder del astro rey, podéis preparar unas originales felicitaciones de cumpleaños. Coge una cartulina de un color vivo, dóblala por la mitad y coloca sobre ella distintos objetos: flores, lazos de tela, llaves, pequeños juguetes o recortes de letras que hayas hecho previamente en papel. Ponla al sol durante todo el día. Al caer la noche, retira los objetos. Tu hijo se quedará alucinado al comprobar que la cartulina se ha desteñido por la acción de los rayos del sol sobre ella, dejando la silueta de los objetos que colocásteis.

7. El inspector Reciclón

¿Dónde hay que echar los bricks de leche ya usados? ¿En qué contenedor depositamos el papel? Reciclar no siempre es fácil. En el día a día surgen muchas dudas sobre a qué contenedor hay que echar cada residuo. Enseña a tu hijo dónde va cada cosa y encárgale que sea él el responsable de vigilar que toda la familia cumple con las normas de reciclaje. No dudes en darle permiso para poneros una pequeña "multa" si cometéis alguna infracción.

8. ¡Qué asco de contaminación!

Aunque haya oído muchas veces que la contaminación es esa especie de boina negra que cubre la ciudad y que causa muchas enfermedades y agrava otras, vamos a poner en práctica un experimento "visual" para que el niño sea consciente de sus efectos. Pídele que haga un dibujo en un papel o que coloree uno que ya tenga. Coloca sobre él tapones de botellas y tapas de tarros. Deja la cartulina y los tapones al aire libre, protegidos de la lluvia y del sol, durante unos días. Cuando quite los tapones, verá que las zonas protegidas por los tapones están del color que él pintó y las otras se han teñido de un tono grisáceo.

9. ¿Qué es biodegradable?

En tus excursiones al campo enseñarás a tu hijo que puede tirar la peladura de una manzana al campo pero no la servilleta con que se ha limpiado. Para conseguir que el niño interiorice estas normas es fundamental explicarle por qué podemos tirar unas cosas y no otras, que comprenda qué es biodegradable y qué no. Y para enseñárselo vamos a hacer un juego de observación en casa.Coge dos envases vacíos de yogur, llénalos de tierra húmeda y entierra en uno un trozo de plástico y en otro una hoja que hayáis cogido en el parque. Déjalo en reposo durante dos semanas, cuidando que la tierra esté siempre húmeda. Pasado este tiempo verá que la hoja se ha descompuesto y ha servido de alimento a la tierra, mientras que el plástico sigue íntegro. 

10. Érase una vez...

Las lecciones de ecología se aprende poco a poco, con constancia y esfuerzo. Aprovecha estos 6 cuentos de ecología para niños y que lea uno cada día antes de irse a la cama.

Laura Jiménez