La relación con los hijos en una familia monoparental

Cómo mejorar la convivencia

La mayoría de los hijos de parejas separadas conviven con su madre. Una situación donde el amor no siempre basta para mantener una buena relación. Sin embargo, poner límites y mantener una buena comunicación ayuda a convivir en armonía a madre e hijo.

 
madre e hijo en el sofá
 

Una tarea nada fácil

Educar a un niño en soledad no es imposible, pero tampoco tarea fácil. Hay algunas señales preocupantes de que la convivencia cojea entre una madre sola y su hijo: cuando ésta transmite culpabilidad por la situación o la vive como una carga, cuando hay cambios significativos en el estado de ánimo del niño, problemas escolares, de sueño o de alimentación; y cuando la manera principal de comunicarse es negativa.

Ante la separación de los padres, el mayor temor de éstos es cómo afectará a sus hijos. La estructura familiar que conoce el niño desde su nacimiento se va al traste, y esto genera distintas reacciones. Según la mediadora familiar Jocelyne Dahan, autora del libro Un solo padre en casa (editado por De Vecchi), la separación es para el pequeño un tema doloroso, ya que se sentirá vulnerable y temeroso de los cambios. Los padres pueden tener dificultad para poner obligaciones y límites con ese niño que “ya bastante ha sufrido”, pero corren el riesgo de transformarle en un pequeño dictador al que nada se le niega. Lo mejor es tratar de superar la culpabilidad, porque la ausencia de límites genera angustia y agresividad en los pequeños. “Se debe intentar normalizar la situación, volver a lo de antes en cuanto a normas, hábitos, responsabilidades dentro de casa… para que no pueda manipular la situación con su conducta”, recomienda la experta.

Paloma Corredor




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