La alienación parental, lo más peligroso para el niño

Evítalo

Un divorcio es capaz de despertar en la pareja sentimientos de odio y agresividad difíciles de manejar. Y los niños se convierten a menudo en las víctimas inocentes de esos peligrosos tiras y aflojas. En los conflictos muy agudos se puede producir un fenómeno conocido como alienación parental.

 
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La alienación parental es la situación asociada al divorcio más peligrosa para el niño. Y evitarla está en vuestra mano.

Aunque se haya deseado y planificado, separarse no es un asunto fácil para ninguna pareja. Cuando llega el momento de la verdad, se generan muchos sentimientos de frustración y rencor. Si la decisión viene impuesta, la rabia y la agresividad surgen de forma natural. De la cólera a la necesidad de hacer daño al otro, sólo hay un paso. Y la manera más fácil de conseguirlo es a través de los hijos. Así, uno de los progenitores comienza una campaña de descrédito contra el otro, realizando continuos comentarios denigrantes y negativos sobre este, y lo que es peor, interfiriendo en los contactos con el niño –no le hace llegar sus regalos, le oculta las llamadas telefónicas, desautoriza sus decisiones…–. De tal manera, que se va educando al hijo en el odio hacia el otro progenitor, dando lugar a lo que se conoce como síndrome de alienación parental. El resultado final de este trastorno es que el hijo termina por sentirse incómodo cuando tiene que acudir a casa del padre rechazado, pone excusas para no ir y la comunicación disminuye. Además, una vez “contaminado”, el niño comienza a injuriar y rechazar al padre. Y el progenitor que ha provocado la situación, asegura que es el pequeño el que piensa y siente así, y que él no puede hacer nada para favorecer el acercamiento. El rechazo definitivo hacia el progenitor y, por extensión, al resto de su familia es el siguiente e inevitable paso. 
Por tanto, si alguna vez has sentido la tentación de entrar en este peligroso juego, piensa que, en efecto, vas a conseguir hacer daño a tu expareja, porque es la que está viviendo el rechazo, pero al fin y al cabo, es una persona adulta con capacidad para separarse emocionalmente de la situación. Llegará un momento en que mirará hacia otro lado y dejará de ver a su hijo. Sin embargo, el niño es mucho más vulnerable y carece de esas estrategias psicológicas, con lo que será el gran perjudicado. Los sentimientos de abandono se irán infiltrando en su personalidad porque, al margen de lo que opines sobre tu expareja, él os necesita a ambos. 

Asesoramiento: Carmen Godoy, doctora en Psicología, especialista en Psicología Jurídica y Psicología Clínica, y coautora de El niño ante el divorcio.