Cárcel por abofetear a su hijo

Un madre es condenada a 45 días de prisión

Un juzgado de Jaén ha condenado a una madre a 45 días de prisión y a permanecer alejada de su hijo durante un año. ¿La causa? Agarrarle por el cuello y darle un bofetón tras una discusión por los deberes del colegio.

 
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Una mujer de 37 años ha sido condenada por un juzgado de Jaén a 45 días de cárcel y a permanecer alejada de su hijo, a una distancia mínima de 500 metros y durante un año, por un delito de malos tratos contra el niño de 10 años.

Los hechos juzgados y sentenciados ahora se produjeron en octubre de 2006, cuando la madre regañó a su hijo por no haber hecho los deberes del colegio; éste respondió tirándole una zapatilla y corrió a encerrarse en el cuarto de baño; la madre, tras conseguir abrir la puerta, le agarró por el cuello para levantarlo del suelo y le propinó un bofetón detrás de la cabeza que hizo que se golpeará la nariz contra el lavabo y sangrara.

Cuando el pequeño llegó al colegio, sus profesores percibieron rastros de sangre en su nariz y un moratón en el cuello. A sus preguntas, el menor les contó lo sucedido, tras lo que decidieron acudir al centro de salud, que dio parte al juzgado.

En la sentencia, la jueza encargada del caso asegura que ha quedado probado que la madre “cometió un acto de agresión contra su hijo al cogerle del cuello para levantarlo del suelo y darle un tortazo en la cabeza”, lo que hizo que se golpeara contra el lavabo, produciéndose lesiones, por lo que “se cumplen todos los requisitos del tipo de maltrato, aun cuando hubiese sido ésta la única agresión cometida”.

No obstante, la resolución judicial reconoce que el menor tiene un “carácter difícil y desobediente” y que la madre se puso muy nerviosa cuando comprobó que su hijo le había mentido y no había hecho los deberes.

La defensa de la mujer va a recurrir la sentencia, porque entiende que la condena es desproporcionada y porque en el pueblo de 5.200 habitantes en el que vive la familia es imposible para ella cumplir el alejamiento de 500 metros de su hijo que impone esta resolución, lo que en la práctica supondría que uno de los dos tendría que dejar la localidad.