¿Puedo adoptar?

Los trámites para la adopción nacional e internacional

La palabra adoptar viene del latín y significa “desear a”. Y es que los hijos adoptados son hijos profundamente anhelados. En los últimos años, este tipo de paternidad es cada vez más frecuente.

 
niños adoptados

Sin duda, las numerosas adopciones por parte de famosos como Angelina Jolie, Madonna, Sharon Stone, Nicole Kidman o Michelle Pfeiffer... han contribuido a hacer de la adopción un acto solidario. En España, otros famosos como Isabel Gemio, Judith Mascó o José Bono, también crían niños llegados de lejos.

¿Quién puede adoptar?

En España, hay que cumplir unos requisitos básicos. Tener al menos 25 años –si se trata de una pareja, basta con que uno de los dos los tenga– y que la diferencia de edad con el niño no sea superior a 40 años ni inferior a 14. Los candidatos pueden ser personas casadas, solteras, viudas o divorciadas. Si es una pareja de hecho, debe existir una relación estable y se valora una convivencia mínima de dos años. En cuanto a los matrimonios homosexuales, legalmente pueden adoptar pero, en la práctica, están limitados a la adopción nacional. El motivo es que la internacional se rige por las normas de cada país, y ninguno de los que han firmado convenios con España permiten la adopción a matrimonios gays.

En segundo lugar, los futuros papás deben demostrar que están en buenas condiciones físicas, psicológicas y sociales para hacerse cargo de un hijo, y que podrán cubrir sus necesidades económicas y afectivas. Para ello, tienen que ser evaluados por los servicios sociales, que les otorgarán el llamado certificado de idoneidad. Esto no pretende ser un impedimento, sino una garantía para el bienestar de los pequeños. Por ejemplo, se valora negativamente que los solicitantes exijan un niño de ciertas características físicas o procedencia social.

¿Y quién puede ser adoptado?

Los niños siempre tienen que ser menores de edad y hay tres tipos de “candidatos”: los huérfanos, los niños cuyos padres no quieren o no pueden criarlos y prefieren darlos en adopción y los menores que han sido maltratados por sus padres, a quienes los jueces han retirado la patria potestad. Hasta que son adoptados, viven en familias de acogida, en hospitales o en instituciones, dependiendo de la normativa de cada país.

Los padres pueden elegir si desean adoptar a un niño español o a uno extranjero. Sin embargo, la adopción internacional ha crecido de forma espectacular en los últimos años por las dificultades que hay para adoptar en España. En cuanto al número de niños que se pueden adoptar, en principio no hay límite. Incluso, en algunos países se facilita la adopción simultánea de grupos de hermanos.

Adoptar en España

El gran obstáculo es el tiempo de espera: la media es de 8 a 9 años, aunque últimamente se ha reducido a 4 por el aumento de la adopción internacional. Además, hay que tener en cuenta que adoptar a un bebé o a un niño muy pequeño es prácticamente imposible, ya que la mayoría de candidatos rondan los 8-10 años y se encuentran en situación de riesgo o poseen necesidades especiales. ¿La ventaja? El proceso es gratuito.

El certificado de idoneidad. Lo primero que hay que hacer es presentar una solicitud en el Servicio de Protección de Menores de su Comunidad Autónoma. Después viene el proceso de valoración, con el que los servicios sociales deciden si los solicitantes son buenos candidatos: entrevistas, visitas domiciliarias y presentación de documentos, todo ello encaminado a obtener el certificado de idoneidad. Pero, ¿qué es exactamente lo que se valora?

• El comportamiento durante la entrevista, igual que en las de trabajo: ¿Llevan bien el ser examinados u ofrecen resistencia? ¿Cómo es su comunicación verbal y no verbal?

• Su motivación para la adopción. ¿Cómo y por qué se acordó? Si se debe a un problema de infertilidad, ¿lo han asimilado bien? Si son pareja, ¿los dos padres desean adoptar?

• El perfil individual –personalidad, dificultades y modos de abordarlas, autoestima– y, en su caso, la relación de pareja –cómo han evolucionado juntos, cuáles son sus áreas conflictivas o cómo gestionan la toma de decisiones-.

• Las capacidades educativas –educación recibida, valores, creencias, experiencia en la crianza o educación de niños-.

• El estilo de vida familiar. ¿Cuál es la historia de las familias de origen de los solicitantes? ¿Quiénes han sido sus figuras de autoridad? ¿Hay alguna experiencia de adopción en su familia? ¿Cómo es la relación con amigos y familiares? ¿A qué dedican su tiempo de ocio?

• La actitud hacia la familia de origen y el pasado del niño que adoptan: creencias sobre la influencia del origen en el futuro del niño, expectativas sobre dificultades que se puedan presentar, si comprenden realmente el proceso adoptivo y si pueden asumir las posibles dificultades.

• Salud física y cobertura sanitaria: estado de salud, enfermedades o discapacidades de los padres, consumo habitual de fármacos…

• Situación económica y laboral. Nivel de estudios, profesión, puesto que ocupan, salario, nivel de gastos e ingresos... No se piden unos ingresos mínimos.

• Vivienda y entorno. Dónde viven, en qué entorno, la vivienda es propia o alquilada –esto último no es impedimento-, si disponen de otras propiedades...

Una vez conseguido el certificado de idoneidad, los adoptantes pasan a una lista de selección para que se les proponga la asignación de un menor. Ésta es la fase que puede durar años. Una vez superada, el niño comienza a vivir en su nuevo hogar, durante el llamado periodo de acogida pre-adoptiva. Es decir, convive con la familia adoptiva en régimen de acogida, pero legalmente aún no es su hijo. Por último, se formalizan los trámites legales: entregar la documentación al juez que dicta el auto de adopción e inscribir al pequeño en el Registro Civil con los apellidos de los padres.

La adopción internacional

Esta opción se ha vuelto abrumadoramente mayoritaria –la elegida por el 80 por ciento de los padres-, porque el tiempo de espera es mucho menor.

Los primeros pasos son los mismos: presentar la solicitud en los servicios sociales, someterse a la valoración y obtener el certificado de idoneidad. Después, el expediente de adopción se envía al país elegido, bien a través del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales o, lo más común, a través de unas entidades llamadas ECAI (Entidades Colaboradoras de Adopción Internacional). Son agencias que se encargan de los trámites burocráticos y de poner al solicitante en contacto con los orfanatos o agencias de adopción del país que ha elegido. En 2006, China concentró casi la mitad de las adopciones internacionales debido, entre otras cuestiones, a que la mayoría de los niños de ese país llegó a España con menos de 2 años, una edad propicia para que se adapten fácilmente.

La ley de adopción internacional. La Ley 54/ 2007 que regula la adopción internacional, busca fomentar todas las facilidades para los padres y todas las garantías para los niños. ¿Las más importantes? La adopción internacional es válida tanto en España como en el país de origen. Se ha creado un registro para evitar la acción de las mafias y se ha intensificado los controles y algunas limitaciones, como el impedir la adopción en países en guerra o en situación de desastre, o que carezcan de una autoridad que controle y garantice el proceso. Además, la ley garantiza que, cumplida la mayoría de edad, los adoptados tendrán acceso a los datos que sobre sus orígenes biológicos estén en poder de las entidades públicas y la Administración.

Agencias de adopción internacional de confianza

Los padres pueden ponerse en contacto con varias agencias, para elegir una que sea de su total confianza. ¿Qué es importante saber? Por ejemplo, cuál es el perfil de los niños que ponen en adopción, qué requisitos imponen a los padres –límites de edad, rechazo de personas solteras, si hacen un seguimiento posterior para garantizar que el niño está bien o si se ofrecen a ayudar a los padres a encontrar financiación para el proceso.

Elegida la agencia, comienzan los contactos con el país elegido y, una vez aceptado el expediente, los padres deben acudir al país de origen del pequeño y permanecer allí durante 15-30 días –los gastos corren por su cuenta-. Esto es lo que se llama periodo de adaptación, que se inicia en el lugar de nacimiento del menor y continúa en el nuevo hogar, con ayuda y supervisión de los profesionales. Una vez aprobada la adopción, esta es comunicada al Registro del consulado español y, ya en España, se hace constar en el Registro Civil.

España firmó, junto a otros países, el Convenio de La Haya con México, Rumania, Sri Lanka, Chipre, Polonia, Ecuador, Perú, Costa Rica, Burkina Faso, Filipinas, Canadá, Venezuela, Finlandia, Suecia, Dinamarca, Noruega, Andorra, Holanda, Francia, Colombia, Australia, Moldavia, Lituania, Paraguay y Nueva Zelanda. Este tratado internacional establece un sistema de garantías y de cooperación de autoridades. Su objetivo es asegurar que las adopciones internacionales respondan al interés superior del niño.

Sin embargo, los datos del Ministerio de Trabajo y Asuntos sociales indican que la mayoría de adopciones internacionales proviene de otros países. Sobre todo, de Asia (básicamente China, y en menor medida India), Europa del Este (Federación Rusa y Ucrania), Colombia y, desde hace pocos años, Etiopía.

El plazo de tiempo que dura todo el proceso varía en cada país, pero el tiempo medio, según datos del ministerio, es de diez meses desde que la persona solicita la adopción. Esto significa que pueden ser seis meses o dos años. Como media, en los países del Este se tarda de 8 a 24 meses, en Sudamérica de 8 a 30 y en Asia, de 6 a 15 meses.

¿Cuánto cuesta?

Otro aspecto muy a tener en cuenta es el precio. La adopción internacional cuesta dinero, y mucho. Varía en función del país, pero puede rondar los 20.000 euros. En China, por ejemplo, cuesta unos 10.000 euros. En Rusia, entre 15.000 y 30.000 euros. En Etiopía, unos 7.000 euros. Es tan caro porque en los gastos se incluyen muchas cosas: legalización de documentos, tasas, traducciones, honorarios de representantes, tramitación del expediente internacional mediante la ECAI, estancia de los padres... Todo esto puede desmoralizar a los padres.

Por suerte, la mayoría de comunidades autónomas cuenta con prestaciones económicas adicionales, y algunas incluso ofrecen subvenciones para pagar parte de la adopción. También hay seguros que cubren parte de estos gastos, y algunas agencias permiten el pago a plazos. Para informarse, hay que acudir a la Comunidad Autónoma que corresponda, ya que cada una tiene sus normas. Además, hay que tener en cuenta que el Estado concede un pago de 2.500 euros no sólo por el nacimiento de un hijo, sino también por adopción. Asimismo, hay deducciones fiscales y ayudas por la adopción de sucesivos hijos.

Para hacer más llevadero el papeleo, los costes y el tiempo de espera existen numerosas asociaciones de padres formadas por personas que ya han adoptado y que ofrecen apoyo, información y ayuda a los que están dispuestos a pasar por la misma situación. Sin duda, nadie mejor que ellos mismos pueden comprender a los futuros papás adoptivos.

Asesoramiento: Puri Biniés, coordinadora de ADDIF y autora del libro Tú, nuestro sueño. Crónica de una adopción internacional (editado por su asociación). Jerónimo Luna, coordinador de AFAAN (Asociación de Familias Adoptantes de Andalucía).

PARA MÁS INFORMACIÓN: www.adopcion.org www.coraenlared.org www.mtas.es/inicioas/adopcion.htm www.afaan.org.

Asociación de familias adoptantes o en proceso de adopción en Andalucía.
Tel.: 95 494 13 05.

www.addif.org.

Asociación en Defensa del Derecho de la Infancia a la Familia -Adopción y Acogimiento-. Tel.: 93 313 49 59.

Libros:

Queremos adoptar un niño. Miriam Cecina Medici Horcas. Editorial Pirámide.

La adopción explicada a mis hijos. Fernando Baeta. Editorial Plaza y Janés.

Yo soy adoptada. 11 historias reales. Marta Clos y Pepa Masó. Editorial Déria.