Apadrinar a un niño, un proyecto solidario

¡Y hazle feliz!

Veinte euros al mes son suficientes para ayudar a que la vida de un niño del Tercer Mundo y su comunidad sea algo más fácil. ¿Cómo? Apadrinando, una fórmula solidaria que muchas ONG’s han desarrollado con éxito en África, Asia y Sudamérica.

 
Apadrinar

La desigualdad extrema entre ricos y pobres afecta especialmente a los niños del Tercer Mundo. Sin embargo, hay una opción efectiva para paliar esta injusticia social: acudir a una ONG’s con programas de apadrinamiento.

¿Cómo puedo apadrinar?
Apadrinar un niño o niña cuesta aproximadamente 20 euros al mes, que no se destinan directamente al pequeño o su familia, sino a un fondo común que se distribuye entre las asociaciones locales para la construcción de escuelas, puentes, hospitales y la alfabetización de los niños. Es posible hacerlo con pequeños desde 3 o 4 años hasta adolescentes de 14 o 15.

Las ONG’s cuentan con proyectos en muchos países, pero no todas permiten elegir la nacionalidad, sexo y edad del apadrinado. Si tienes preferencia por un país concreto, puede interesarte saber que Intervida centra su actividad en Bolivia, Perú, El Salvador, Guatemala, Malí, Nicaragua, India y Bangladesh. La Fundación Comparte trabaja para mejorar las condiciones de educación y vida de los niños latinoamericanos; Ayuda en Acción cuenta con 19 proyectos en Sudamérica, Asia y África; la Fundación Vicente Ferrer se ocupa de Asia y SOS África de nuestro continente vecino.

Apadrinar es un vínculo voluntario y totalmente diferente a una adopción, puesto que entre padrino y niño no existe ningún vínculo legal. La relación se puede acabar voluntariamente cuando el padrino lo desee y, cuando el pequeño cumpla entre 14 y 18 años, dependiendo de cada país, se te asignará otro ahijado.

Conocer a tu ahijado
Cuando hayas formalizado tu apadrinamiento con la ONG que elijas, te harán llegar una foto del pequeño, una ficha con sus datos y una descripción de las circunstancias en que vive, su país y los proyectos de la organización en la zona. Pero, además, y lo que es más gratificante, es que podrás mantener una relación personal con tu ahijado. Dos o tres veces al año recibirás sus notas escolares, una carta o una felicitación navideña. En las cartas os contará cosas de su vida cotidiana, sus juegos favoritos o el trabajo de sus padres y, seguro, os agradecerán la ayuda que les estáis dando. Tú le contestarás contándole cómo transcurren las cosas por España y animándole a que siga esforzándose mucho en la escuela.

Algunas ONG’s permiten hacer regalos modestos como material escolar, globos, juguetes sencillos, tarjetas, pegatinas, cromos, recortables o libros de dibujos, pero siempre pensando en la comunidad. Y, si este contacto puntual te sabe a poco y quieres conocer personalmente a tu apadrinado, la ONG te asesorará sobre cuál es la mejor época para ir, te facilitará los trámites necesarios e incluso se prestará para organizar un viaje de varios padrinos juntos. En algunos casos, también existen programas de voluntariado para pasar un tiempo trabajando en las comunidades. Lo que no está permitido es invitar al niño a venir a España, mantener contacto con la familia o enviarle dinero a espaldas de la organización

También en España
Una modalidad diferente de apadrinamiento es la propuesta por Aldeas Infantiles SOS, que ha creado la figura del “padrino de aldea”, que puede ayudar a todo un grupo de niños de Honduras, Perú, Colombia o El Salvador, entre otras, pero también en las aldeas de Barcelona, Madrid, Cuenca, Zaragoza, Granada, Las Palmas, Tenerife y Pontevedra.

Asesoramiento: Icíar Peña, responsable de Comunicación de Ayuda en Acción. Ana Belén Cañaveras, portavoz de la Fundación Vicente Ferrer. Gracia Escudero, directora de Comunicación de Aldeas Infantiles SOS.

 

Paloma Corredor