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Insomnio y embarazo

Tus hábitos de sueño cambian

De la somnolencia de las primeras semanas al insomnio de los últimos meses. El embarazo cambia inevitablemente tus ritmos de sueño. Entender el porqué te ayudará a sobrellevarlo y, por supuesto, a descansar mejor.

embarazada en la cama

Estrategias para dormir

Para intentar que todos estos “contratiempos” no te dejen en vela, pon en marcha las siguientes recomendaciones que te proponemos con la ayuda de la doctora Díaz-Redondo:

- Sigue un horario más o menos fijo. Acuéstate y levántate todos los días a una hora determinada, para lograr así una rutina que ayude a tu cuerpo a organizar su reloj biológico.

- No alargues la siesta demasiado. Si después de comer sientes mucho sueño, relájate un rato, pero nunca más de media hora. Si no, luego te pasará factura por la noche.

- Olvídate de las bebidas excitantes. La cola, el café o el té, y también el chocolate, en especial, a partir de las 6 de la tarde, pueden provocar insomnio.

- Cena ligero y a una hora temprana. Y procura hacer la digestión sentada. Evita los fritos y las grasas, que favorecen el reflujo gastroesofágico –el paso del alimento del estómago al esófago, un trastorno típico de la segunda mitad del embarazo-. Mejor apúntate a los alimentos “relajantes”, que inducen al sueño, como los que contienen hidratos de carbono –pasta, arroz…-, la lechuga… o el siempre utilizado vaso de leche caliente con azúcar antes de acostarte.

- Ponte cómoda. Utiliza varias almohadas para la parte delantera de la cama y así descansar con el tronco más elevado, evitando el reflujo. Y si tus problemas son la dificultad respiratoria y las piernas cansadas, coloca unos libros entre el colchón y el somier.

- Evita levantarte al baño. Bebe mucho agua durante el día, pero reduce su ingestión cuando caiga la tarde. Así suprimirás más de una visita nocturna al baso. Si pese a ello, tienes que levantarte, no enciendas todas las luces de la casa. Utiliza solo la de la mesilla para intentar no “despertarte” demasiado.

- Frena las molestias lumbares. Túmbate de lado con las piernas semiflexionadas, y coloca una almohada entre las piernas.

- Practica ejercicio físico durante el día. No lo dejes para por la tarde-noche, ya que te costará salir del estado de excitación que provoca en tu cuerpo.

- “Desconecta” con antelación. No estés atareada hasta el último minuto antes de irte a dormir. Intenta relajarte previamente para conciliar el sueño.

- No te angusties si no te duermes rápido. Hazte con un buen libro, conecta con algún programa de radio… pero no des vueltas en la cama desesperándote.

- Sólo relajantes caseros. Ganarle la batalla al insomnio puede resultarte complicado. Pero la solución no debes buscarla en los fármacos. Los somníferos o cualquier otro tipo de medicación para inducir al sueño no son recomendables en el embarazo, y no debes consumirlos salvo que tu médico te lo prescriba. Por tanto, tendrás que recurrir a remedios naturales. Prepárate una tisana de valeriana o tila, y tómatela ya en la cama, justo antes de dormir, procurando que en la habitación reine el silencio y esté bien iluminada por una luz tenue. Y después, puedes practicar una serie de respiraciones profundas. Para ello, coloca una mano sobre el vientre e inspira el aire despacio imaginando que tus pulmones son dos globos que tienes que llenar. Tu mano y la parte del diafragma deberían elevarse a medida que tus pulmones se llenan; es decir, nunca contraigas el diafragma al inspirar porque obtendrías el efecto contrario. Repite las respiraciones varias veces.