Las consecuencias de fumar en el embarazo

También afecta a tu bebé

Los hijos de madres fumadoras tienen más problemas de salud que los de madres que nunca fumaron o abandonaron el hábito antes del embarazo. Así, antes de encender un cigarrillo, ten en cuenta los riesgos. Tu pequeño te lo agradecerá toda la vida.

 
mujer fumando

Ni un sólo cigarrillo. Ésa es la única cifra segura que deberías fumarte durante el embarazo. Ni 3 ni 5 ni 10. Destierra mitos como que para tu futuro hijo sería peor la ansiedad que le trasmitirías por no fumar que el daño que le puedan producir esos pocos cigarrillos. A esa ansiedad le puedes poner freno; a las sustancias tóxicas que atraviesan la placenta y llegan a tu bebé, no.

Los efectos del tabaco

Según diferentes estudios, alrededor de un 60-70% de las mujeres fumadoras que se quedan embarazadas consigue abandonar el tabaco; el resto, un 30%, mantiene el consumo durante la gestación. Conociendo los riesgos que fumar durante la gestación conlleva, la cifra es demasiado elevada. Éstos son algunos de los efectos que provoca.

  1. Mayor índice de aborto. Una fumadora tiene 10 veces más posibilidades de sufrir un aborto durante el primer trimestre del embarazo.
  2. Incremento de la morbimortalidad perinatal. El riesgo de muerte del bebé al nacer es de entre un 10-20% mayor entre fumadoras que entre las no fumadoras.
  3. Menos peso al nacer. Los hijos de fumadoras llegan al mundo con un peso de entre 750 y 250 g menos.
  4. Aumento del síndrome de la muerte súbita del lactante. Los hijos de madres fumadoras no desarrollan correctamente las neuronas del centro respiratorio, y esto provoca que tengan 50 veces más posibilidades de sufrir muerte súbita que los de madres no fumadoras.
  5. Más frecuencia de parto prematuro. El riesgo de adelanto del parto se multiplica por 4-6 en fumadoras frente a no fumadoras. Pero no sólo esto, también aumentan en la misma proporción los trastornos del tercer trimestre del embarazo, como placenta previa, hemorragias placentarias
  6. Mayor riesgo de malformaciones y enfermedades graves. La probabilidad de desarrollar leucemia en la infancia es 3-4 veces mayor en hijos de fumadoras. Otro tipo de tumores como el de riñón, también es más frecuente en niños cuyas madres fumaron en el embarazo. Y es que las sustancias carcinogenéticas pasan a la sangre fetal y por las especiales características que hay en el líquido amniótico, estas sustancias no se depuran ni eliminan con la rapidez adecuada, lo que provoca que aumente su capacidad carcinogenética.
  7. Aumento de la prevalencia de asma bronquial. Los hijos de madres fumadoras nacen con un peor desarrollo del árbol bronquial. Si, además, la madre continúa fumando después del parto, el humo ambiental del tabaco puede dañar más el desarrollo del sistema respiratorio del niño y condicionarle en la aparición del asma bronquial. Es decir, no existe una relación directa entre el humo del tabaco y el asma bronquial, pero sí que actúa como un factor de riesgo para el desarrollo de esta enfermedad en el niño.
  8. Problemas en la sangre. El humo del tabaco causa daño celular e inflamación de los tejidos en los fumadores pasivos y hace que la sangre sea más propensa a coagularse.
  9. Estrabismo. Con cada cigarrillo fumado en el embarazo se eleva un 5% el riesgo de que el niño tenga estrabismo.
  10. Problemas de fertilidad. Además de reducir la fertilidad de los hombres fumadores, su consumo durante el primer trimestre daña la fertilidad futura del bebé, ya que reduce el número de células germinales y somáticas.
  11. Hiperactividad. La University Collegue de Londres ha comprobado que los niños que respiran humo de tabaco son más proclives a la hiperactividad.
 

Raquel Burgos




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