El embarazo y tu mascota

Prepara la llegada del bebé

Con frecuencia, las mascotas preceden a los bebés en los hogares. Y es que son muchas las familias que conviven con un animal de compañía. Se calcula que es el caso de 6 familias de cada 10. Si tu embarazo se va a desarrollar en presencia de una mascota, toma nota de las medidas a tomar para que ni tu salud ni la convivencia con el animal se alteren.

 
embarazo y mascota

La convivencia con un animal es positiva en muchos aspectos. Tiene beneficios emocionales muy claros y el embarazo no tiene por qué alterar vuestra relación. Eso sí, habrá que tomar algunas precauciones y extremar ciertos cuidados.

El perro

Tu salud. Si el animal ya está educado, nos ahorraremos muchos problemas. El mayor riesgo para una embarazada son las caídas. Especialmente si es de gran tamaño, procura que no se suba encima ni se abalance sobre ti cuando te vea llegar. Algunas embarazadas desarrollan un tipo de alergia al pelo de perros. Si esto ocurriera, hay que evitar el contacto directo con el animal, procurar que no entre en zonas como el dormitorio o se suba al sillón donde se sienta la embarazada.

El perro y el bebé. Es esencial que el perro tenga integrado su lugar en la familia y quién es el que manda. Si los mimos excesivos impiden una correcta educación, es posible que se sienta destronado cuando llegue el bebé y reaccione con celos. Por eso, es importante delimitar desde cachorro ciertas normas: su cuarto para dormir (apartado de la familia y en un lugar aseado y tranquilo); las horas de la comida (en un recipiente limpio y apartado de la mesa familiar); y los paseos a las mismas horas. Esta rutina hará que el animal no note cambios con la llegada del bebé. Si en algún momento, observas que tu perro gruñe al niño, no dudes en regañarle. Ha de entender que el niño está por encima de él. Sólo así aprenderá a protegerle.  Aquí encontrarás más recomendaciones para preparar el perro a la llegada del bebé

El gato

Tu salud. Los gatos pueden ser portadores de un parásito, el toxoplasma gondii, causante de una enfermedad leve para la madre pero muy dañina para el feto durante el primer y tercer trimestre del embarazo: la toxoplasmosis. La mayoría de las mujeres ya han sido infectadas y han quedado inmunizadas pero con las consecuencias de una infección son graves, se confirmará la presencia de anticuerpos con el primer análisis de sangre. En su ausencia, habrá que tomar medidas estrictas para evitar los contagios.

Por otro lado, el pelo de los gatos suele provocar muchas alergias que se manifiestan tanto con problemas dermatológicos como irritaciones oculares, síntomas que pueden agravarse durante el embarazo. Ante cualquier síntoma de alergia, consulta con tu ginecólogo.

El gato y el bebé. Los gatos tienen un fuerte instinto territorial por lo que sienten la casa como suya. No entienden que existan sitios prohibidos como la cuna del futuro bebé o la cama de la pareja; su extrema curiosidad les hace investigar cualquier rincón. Una vez el bebé en casa, hay que tener especial cuidado para que no decida dormir en su cuna o aplique su afiladas uñas sobre su piel. El leve arañazo de un gato sobre nuestra mano puede ser una herida profunda en un bebé.

Las visitas al veterinario

Ante cualquier síntoma de enfermedad, lleva el animal al veterinario; ahora más que nunca hay que alejar las infecciones del hogar. Ten su cartilla de vacunaciones al día y sigue con las pautas de desparasitación interna que te marque el veterinario. En el caso de los gatitos, si queremos evitar el incómodo marcaje territorial, sería conveniente plantearse la esterilización. No es un caso aislado el del felino que orina en la cuna del recién nacido para dejar claro su espacio.