Las 5 hormonas del embarazo y sus efectos en tu organismo

Así te influyen

Las hormonas son unas sustancias fundamentales en el funcionamiento de nuestro organismo. El embarazo altera mucho su secreción. Algunas multiplicarán su actividad para beneficiar a tu pequeño, otras te causarán algunas molestias y puede que, incluso, requieran la prescripción de algún tratamiento.

 
Tripa de embarazada

Las hormonas han servido durante años a los ginecólogos para proporcionar información, vigilar el embarazo y controlar el crecimiento y el bienestar fetal. No en vano, durante la gestación las hormonas están más activas que nunca, protegen al feto y te preparan para el parto, aunque también influyen en el funcionamiento de otros órganos de tu cuerpo. Hoy esas pruebas hormonales, que se realizaban a través de análisis de sangre y orina, han sido sustituidas por otras como las ecografías, pero las hormonas siguen siendo igual de importantes para la buena marcha del embarazo.

Estas hormonas modificarán tu cuerpo pero también actuarán sobre tu mente. Te permitirán disfrutar de sensaciones hasta ahora desconocidas. El lado malo de este baile de hormonas: sus efectos se traducirán también en unas cuantas molestias a las que pronto te acostumbrarás.

Las hormonas asociadas al embarazo

1. Gonadotropina coriónica humana (HCG). Es la famosa hormona del embarazo, sólo circula por la sangre de una mujer cuando está gestando. Los tests del embarazo detectan su presencia en la orina e informan a la futura mamá de su estado. Su función es suprimir la menstruación y estimular la producción de progesterona y estrógenos. También tiene otros efectos menos agradables como los vómitos y las náuseas. Se mide la concentración de esta hormona junto con otras sustancias para las pruebas conocidas como screening del primer trimestre y triple screening.

2. Progesterona. Se produce en los ovarios y posteriormente en la placenta. Ya se generaba en el organismo antes del embarazo, pero justo después de la concepción su producción aumenta enormemente. Prepara el útero para recibir al óvulo fecundado. Gracias a ella, ese futuro bebé con código genético propio podrá anidar durante 9 meses en el vientre de su madre sin que su organismo lo rechace.

3. Estrógenos. Durante la gestación, el nivel de esta hormona en el organismo es mucho mayor que en cualquier otra etapa de la vida. Por tanto, no es extraño que se produzcan tantos cambios en tu cuerpo, en tu piel, algo más seca, y en tu cabello que dejará de caer y se mantendrá brillante. Los estrógenos disminuyen en el posparto, lo que volverá a tener consecuencias sobre tu estado físico y anímico. 

4.  Oxitocina. Es la responsable de poner en marcha las contracciones del útero que dan inicio al parto. Además, se asocia la liberación de oxitocina con la predisposición a cuidar del bebé.  Despertará en ti la ternura y el cariño que tu hijo necesita, por eso se la llama "la hormona del amor".

5. Prolactina. Esta hormona se origina en la placenta y prepara a la nueva mamá para la lactancia estimulando las glándulas mamarias. La succión del bebé en las primeras horas tras el parto contribuye a aumentar aún más los niveles de la hormona, lo que a su vez ayuda a la subida de la leche.

Cambios en la tiroides

El embarazo no sólo aumenta la producción de muchas hornomas, también modifica la función de las glándulas de tu organismo. En el caso de la tiroides, se vuelve más activa estos meses y puede provocar un aumento de la frecuencia cardíaca, palpitaciones o sudoración excesiva. Pero estos síntomas no revelan necesariamente un hipertiroidismo o hipotiroidisimo. Caso distinto es el de las mujeres que ya sufrían problemas de tiroides antes de la gestación. Muchas mejora con el embarazo pero tras el parto los niveles de hormonas vuelven a la normalidad y los síntomas reaparecen.

Habla con tu médico y explícale todos los síntomas que notas para que pueda hacer un control exhaustivo de tu tiroides y detectar cualquier problema en ella.

Vigila tu azúcar

También las hormonas –en este caso las placentarias– son las responsables de que el cuerpo de la madre desarrolle resistencia a la insulina y, por tanto, adquiera niveles elevados de azúcar en sangre. Es lo que se llama diabetes gestacional y suele aparecer en la segunda mitad del embarazo.

Una dieta adecuada, un aumento de la actividad física y la medición periódica de la glucosa en sangre son el mejor tratamiento, junto con las inyecciones de insulina. El control de la diabetes te ayudará a tener un embarazo sin riesgo y evitará problemas de salud para tu bebé. Y es que los niños de madres diabéticas sin tratar pueden nacer con exceso de peso, problemas respiratorios, malformaciones congénitas y tienen más posibilidades de ser obesos en el futuro.

 

Gema Martín




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