7 dudas que tienen los futuros papás

Y no se atreven a preguntar

Desde que el embarazo es cosa de dos, también los papás se hacen muchas preguntas, aunque a veces no se atreven a formularlas.

 
padre y embarazo

Según todos los expertos, el hecho de que el hombre se sienta comprometido con su papel de padre desde el embarazo aporta muchos beneficios a la pareja y al futuro bebé. Pero también provoca algunas dudas en el futuro padre que hasta recientemente, parecían reservadas a las mujeres. Estas son algunas.

1. ¿Seré un buen padre?

El modelo más cercano es su propio padre, pero es tan diferente al que se espera de él ahora, que inevitablemente muchos futuros padres se sienten desconcertados. El hombre ahora debe inventar un nuevo rol y eso ocasiona inseguridad. Sin embargo, ese miedo desaparece a medida que transcurre el embarazo y ambos se ocupan de las cuestiones más importantes: las visitas al médico, el curso de preparación, la información compartida... Si desde el principio se asume la responsabilidad de la paternidad, será mucho más fácil ejercer de padre cuando nazca el bebé, sin olvidar que el cuidado y la educación de los hijos es una experiencia llena de pruebas y también de errores.

2. ¿No haré daño al bebé al hacer el amor?

Es un temor muy frecuente en todos los padres. El feto se desarrolla totalmente protegido y aislado del exterior gracias a la bolsa amniótica y el pene no puede llegar hasta él porque se lo impide el tapón mucoso que cierra el cuello del útero. En todo caso, el bebé puede “moverse” con las ligeras contracciones que se producen a causa del orgasmo, algo frecuente a partir del quinto mes, pero eso no significa que sufra. Los padres que han vivido esta experiencia la recuerdan como una sensación nueva y especial, un primer paso para comprender que a partir de ahora las decisiones afectan a tres.

Mención aparte merecen los cambios que se producen en las relaciones sexuales durante el embarazo. Así como algunas parejas no las interrumpen durante los nueve meses, otras se olvidan del sexo durante el primer trimestre por las náuseas y el cansancio de la mujer, y lo retoman el segundo trimestre, para volver a la “abstinencia” en los últimos meses muchas veces por problemas “ergonómicos”: demasiada barriga y demasiadas incomodidades. Sin embargo, salvo que existan causas médicas que lo desaconsejen, se pueden mantener relaciones sexuales durante todo el embarazo.

3. ¿Es necesario acompañarla a las clases de preparación al parto?

Todos los expertos coinciden en señalar la importancia de que el hombre asista a las clases de preparación a la maternidad. Sólo conociendo en qué consiste un parto, podrá ser una auténtica ayuda para la matrona y el equipo médico. Aprender las respiraciones, de qué forma actuar cuando se aplica la anestesia epidural y cómo animar en el expulsivo es esencial para acompañar a la madre. Además, la relación con otras parejas supone una gran ayuda para alejar temores. Es una fórmula infalible para involucrarse en el embarazo.

4. Tengo miedo al parto

A partir del segundo trimestre, el temor a que algo marche mal durante el parto afecta a muchos padres. Este miedo se combate con la información. Se ha comprobado que los cursos de preparación al parto aminoran estos temores. Saber con detalle qué va a ocurrir, ayuda a controlar una situación nueva e inquietante. Aunque los ginecólogos saben que el parto puede complicarse en el momento más inesperado, lo que les obliga a no bajar la guardia hasta el final, no hay que olvidar que la mortalidad por parto es casi anecdótica en nuestro país.

5. ¿Y si no llegamos a tiempo al hospital?

Afortunadamente, las situaciones que reflejan las películas de una embarazada a punto de parir en el coche son tan poco frecuentes que, incluso, se convierten en noticia en los diarios. Un parto es un proceso lento, muy lento si se trata de la primera vez. Como media, se habla de 12 horas desde que se inician los primeros síntomas. Lo lógico es que dé tiempo a todo: la mamá podrá ducharse, tomar una tila, esperar a que llegues a recogerla... lo importante es mantener la calma. Sólo hay que “correr” si rompe la bolsa amniótica, sangra o deja de sentir los movimientos del bebé. En una situación normal, el padre debe estar lo suficientemente calmado como para acordarse de coger los papeles necesarios -–cartilla, historial médico– y la maleta con las cosas necesarias para la madre y el bebé.

6. ¿Y si me mareo en el paritorio?

Es cierto que si el padre se marea podría suponer un problema para la asistencia al parto y un motivo de preocupación para la madre, pero ocurre raramente. El padre se sitúa a la cabecera de la camilla, de forma que no se vea la actividad del médico mientras nace el niño. La ayuda que supone para la madre estar al lado de su pareja es un hecho demostrado. Pero una de las razones más poderosas para no marearse es disfrutar de un momento mágico: el primer instante juntos.

7. ¿Me dejará de lado cuando nazca el bebé?

Un hijo supone la formación de una relación triangular, incluso antes de que nazca. Y en los tríos siempre hay un miembro que se puede sentir un poco al margen. Es normal que la joven madre se centre tanto en el recién nacido que parece que ya nada más cuenta para ella. A veces, esta intimidad con el bebé parece mermar la relación con el padre, pero posiblemente si le preguntáramos no estaría de acuerdo. Necesita a su pareja tanto como a su hijo, y de la misma forma que antes. Pero también necesita estar a solas con su bebé... aunque esté dentro de su tripa. Una de las mejores formas de enfrentarse a esta situación es hablar con la pareja, no cerrar nunca las vías de comunicación.

 

Magda Campos




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