Quedarse embarazada después de un embarazo molar

Fallo en la formación de la placenta

El embarazo molar surge de una anomalía en la formación de la placenta en etapas iniciales de la gestación. Si bien termina en aborto pues el embrión no se desarrolla, no compromete la siguiente gestación.

 
embarazo molar

El embarazo molar se conoce también por enfermedad trofoblástica gestacional ya que afecta al trofobasto, las primeras células que se diferencian del huevo fertilizado y que se implantan en el endometrio uterino para formar la placenta. De forma muy temprana, el tejido placentario se convierte en una masa de quistes, un tumor placentario llamado mola. Un embarazo molar es poco frecuente y siempre termina en aborto.

Síntomas del embarazo molar

El embarazo molar se caracteriza por algunos signos externos como un útero más grande de lo esperado para las semanas de gestación o las fuertes náuseas que puede padecer la embarazada. En torno a la semana 12 de gestación se producirá una hemorragia y el diagnóstico se confirmará por ecografía.

Cuando se sufre un embarazo molar, hay que extraer el tumor en el que se ha convertido la placenta. Para ello, se procede a un legrado por aspiración. La convalecencia seguirá los pasos de cualquier recuperación tras un aborto, y que pasará por guardar algo de reposo, evitar relaciones sexuales en los primeros días y acudir a las revisiones que te indique tu ginecólogo.

Para cuándo otro embarazo

El riesgo de un embarazo molar es que el tumor se torne maligno. Cuando eso ocurre, los niveles de la  hormonal gestacional hCG en sangre no disminuyen tras su extirpación. Por eso, tu ginecólogo te indicará realizar análisis de sangre de forma regular durante bastantes meses. Este seguimiento permitirá un diagnóstico precoz en caso de problemas.

Cuando las células anormales de un embarazo molar se vuelven cancerosas la quimioterapia da muy buenos resultados.

La obligación de mantener esta estrecha vigilancia obligará a posponer el siguiente embarazo. Se recomienda esperar un año hasta intentarlo de nuevo. Después de un embarazo molar los riesgos de padecer otro aumentan pero los de tener una gestación normal son mayores.