Obesidad y embarazo

Las consecuencias de un peso excesivo para la embarazada y el bebé

El exceso de peso es una amenaza en cualquier etapa de la vida. Más cuando un bebé está en camino. Estas son las consecuencias de la obesidad tanto para la futura mamá como para el bebé.

 
Obesidad y embarazo

Hace ya tiempo que las instituciones sanitarias alertan sobre las consecuencias de las tasas de obesidad en el mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) la califica de pandemia. En España, un 27 % de las mujeres en edad reproductiva son obesas. Cuando decidan tener un bebé, la concepción y el embarazo posiblemente se les complicará. También su bebé sufrirá de las consecuencias de su exceso de peso. Son embarazos de alto riesgo que conviene planificar y que requieren un seguimiento especial, mucha motivación por parte de la futura madre y algunos ajustes en su vida cotidiana.

Obesidad y Índice de Masa Corporal (IMC)

Cuando se aborda el tema de la obesidad, lo primero es definir unos criterios de diagnóstico claros. Es lo que hizo la OMS que en la década de los 90 estableció un criterio estándar que llamó Índice de Masa Corporal (IMC). Este índice se obtiene dividiendo los kilos que indica la balanza por la talla al cuadrado. Si bien existen otras escalas de diagnóstico, el IMC sigue siendo hoy en día el más frecuentemente usado. Se define de la siguiente manera para hombres y mujeres de edad adulta media.

-       Bajo peso: IMC < 18,50

-       Peso normal: IMC entre 18,50 y 24,99

-       Sobrepeso: IMC entre 25 y 29,99

-       Obesidad: IMC > 30

-       Obesidad mórbida: IMC > 40

Las consecuencias de la obesidad para la fertilidad

La obesidad viene asociada a desarreglos hormonales. Por ello, las mujeres obesas suelen ovular con menos frecuencia. Sus ciclos son más largos y la probabilidad de concebir menor. “Se puede triplicar la dificultad para gestar en las pacientes con sobrepeso moderado” afirman las doctoras María de la Calle y Onica Armijo, autoras del libro “La dieta de la fertilidad en el embarazo”. Las dificultades se agravan para las mujeres obesa. La probabilidad de lograr el embarazo se aleja, la posibilidad de éxito de una reproducción asistida baja y los riesgos asociados durante el embarazo suben. Sin embargo, la obesidad no merma de forma definitiva la capacidad de procrear. Cuando siguen una dieta baja en calorías y practican ejercicio moderado, estas mujeres recuperan su capacidad de reglar y de lograr un embarazo de forma natural.

Los riesgos de la obesidad en el embarazo

La embarazada obesa estará sometida a un seguimiento especial porque su gestación es de alto riesgo. Estas son las complicaciones más frecuentes:

-       Diabetes gestacional.

-        Hipertensión arterial.

-       Preeclampsia.

-        Infecciones urinarias, un trastorno frecuente en cualquier embarazo que se dispara con la obesidad.

-       Trombosis. Es una enfermedad muy grave que deriva de la formación de un coágulo de sangre dentro de un vaso sanguíneo.

-       Apnea del sueño. La respiración es irregular, con pausas muy prolongadas lo que conlleva una deficiente oxigenación celular.

-       Aborto espontáneo.

-       Embarazo prolongado.

Los riesgos de la obesidad en el parto

Los mujeres con sobrepeso u obesidad pueden sufrir más complicaciones en su parto. Estos son los más frecuentes:

-        Inducción del parto por embarazo prolongado.

-        Dificultades a la hora de colocar la anestesia epidural.

-       La dilatación no progresa.

-       Mayor probabilidad de que el parto tenga que resolverse con cesárea.

-       Dificultad para cicatrizar con un mayor riesgo de que la herida se infecte.

-       Riesgos tromboembólicos.

Los riesgos de la obesidad para el bebé

Las madres no son las únicas en correr riesgos. El bebé también puede sufrir alguno de los siguientes problemas de salud:

-        Macrosomia. Se define como un peso superior a lo normal con percentiles por encima de 90. La macrosomía es un factor de riesgo para la obesidad en la niñez y edad adulta. Estos bebés gordos al nacer tienen un 15 % de probabilidad de serlo a los 2 años y un 24 % a los 4 años.

-       Defectos congénitos. Los defectos del tubo neural como la espina bífida, las anomalías cardiovasculares, el labio leporino, la micro e hidrocefalia son algunas de las malformaciones cuya probabilidad aumenta con la obesidad materna.

Consejos para embarazadas con sobrepeso u obesas

El embarazo no viene asociado a un permiso para comer de forma exagerada. En tu caso, deberías engordar menos que una mujer con peso normal. Si tu peso es superior a lo deseado y tienes en mente tener descendencia, estos son los pasos aconsejados: 

1-     Acude a la consulta pregestacional. Tu ginecólogo evaluará tu estado de salud y te explicará cómo preparar tu gestación. Te indicará las pruebas a realizar y te dará consejos para tu vida diaria.

2-    Si te aconseja perder peso, busca ayuda. Adelgazar conlleva cambiar hábitos muy enraizados. Además, comer es un placer y su mecanismo de dependencia tiene las características de una adicción. Romper este esquema no suele lograrse sin la ayuda de un profesional que sabrá encaminar tus pasos, motivarte y darte la solución a los problemas que se presenten en el camino.

3-    Acostúmbrate a hacer ejercicio. Te ayudará a controlar tu apetito y equilibrar tu estado emocional.

4-    Cuando estés embarazada, no te saltes los controles médicos. Son fundamentales para controlar tu salud y la de tu bebé.

5-    Vigila tu peso. Con sobrepeso, no deberías haber engordado más de 16 kg al llegar al parto. Las obesas tienen su tope fijado en 9 kg.

6-    Si durante unos días te pasas con la comida, enfrenta el problema de cara y no bajes los brazos. No te desanimes, siempre estamos a tiempo de rectificar.

7-    Cuando nazca tu bebé, sigue los consejos de la matrona y de una dietista para una correcta recuperación del parto, éxito en la lactancia y evitar añadir peso al que tenías antes de la gestación.

 

Victoria Gómez