Las consecuencias de retrasar la edad de ser madre

Lo que dice vuestro reloj biológico

La edad media a la que las mujeres tienen hoy su primer hijo está en torno a los 31 años, pero muchas retrasan aún más ese momento. La medicina nos permite enfrentarnos a nuestro reloj biológico, pero ¿cuáles son las consecuencias? ¿Es hoy más difícil que antes tener hijos?

 
embarazada

Según los datos de la Encuesta sobre fecundidad, familia y valores, publicada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), seis de cada diez mujeres españolas creen que tener un hijo supone un obstáculo para su desarrollo profesional y, en consecuencia, deciden dejar la decisión para después de los 35 años. Pero mientras se lo piensan, el reloj biológico no perdona y la vida continúa: la pérdida de óvulos se acelera a partir de los 35 y la fertilidad disminuye hasta en un 30 por ciento; entre los 40 y los 55, este porcentaje desciende a más de un 63 por ciento. Así las cosas, las mujeres que retrasan mucho su maternidad corren el riesgo de no lograr el embarazo cuando ya lo deseen. Para estos casos, la medicina ofrece hoy una alternativa: congelar sus óvulos ahora y utilizarlos más adelante.

Evalúa los riesgos

Si bien la medicina puede ayudar a preservar la fertilidad, las consecuencias de una maternidad tardía tanto para la madre como para el futuro bebé son otra historia en la que no siempre se piensa. Así, las mujeres que deciden retrasar la edad a la que son madres pueden tener que hacer frente a:

  • Más riesgo de aborto en el primer trimestre. Según diferentes estudios, a partir de los 38 años el riesgo se eleva hasta un 40 por ciento, frente al 20 por ciento que se observa en mujeres jóvenes.
  • Mayor riesgo de padecer diabetes gestacional, hipertensión, problemas circulatorios – varices, hemorroides– y anemia, aunque estos trastornos sean controlables con un buen seguimiento por parte del ginecólogo.
  • Más complicaciones durante el parto y cesáreas, sobre todo si se trata del primer hijo. La razón es que a partir de los 35 años los tejidos han perdido elasticidad, con lo cual la dilatación es más larga y difícil y la expulsión más lenta.
  • A partir de los 35 años la probabilidad de lograr el embarazo mediante FIV disminuye.
  • El padre también cuenta. Aunque la utilización de óvulos de donante o la vitrificación eliminan el riesgo de alteraciones cromosómicas debidas a la edad, no hay que olvidar que las madres añosas suelen tener hijos de padres añosos, lo que también eleva el riesgo de anomalías genéticas.

También ventajas

Tener hijos en la madurez también tiene aspectos positivos. Los padres que han optado por esta solución destacan la serenidad que da la edad y una situación profesional y económica estables.

Asesoramiento: Rosa Tur, directora del Área Clínica del Servicio de Medicina Reproductiva del centro Salud de la Mujer Dexeus, de Barcelona.

 

Maite Izquierdo