Cómo y cuánto hacer el amor para concebir

Factores que facilitan el embarazo

Deseas un bebé y no terminas de quedarte embarazada. Si te preguntas si vuestros encuentros sexuales tienen algo que ver con esta incertidumbre, resolvemos tus dudas.

 
vida sexual

A la hora de concebir un bebé no hay reglas universales ni verdades únicas que garanticen la consecución del embarazo en un momento concreto. Lo que sí es cierto es que algunos trucos pueden ayudarte a lograrlo antes, como mantener relaciones en los días más fértiles o evitar los nervios si no se logra la concepción. Respondemos a algunas dudas sobre el sexo para conseguir el embarazo.

Las relaciones sexuales, ¿en qué posición?

En este terreno no existen “reglas”. Puedes haber oído que existen ciertas posturas para mantener relaciones sexuales que favorecen el ascenso de los espermatozoides a través de la vagina –tú tumbada, y tu pareja encima– o que debes permanecer recostada boca arriba varios minutos después del coito. Pero no hay una postura ideal para concebir un bebé.

Y si lo que os preocupa es la pérdida de líquido seminal al poco tiempo de la relación, tranquilos, tiene una explicación. El semen se licúa a los 15 minutos, y se expulsa por la vagina produciendo esa sensación, pero esto no afecta a la capacidad reproductiva. Cuando esto ocurre, un buen número de espermatozoides ya han iniciado su viaje hacia las trompas.

¿Con qué frecuencia hay que hacer el amor para concebir un bebé?

Programar las relaciones con el único objetivo de lograr un embarazo origina en muchos ocasiones la pérdida de deseo y los reproches mutuos. Muchas parejas caen en esta trampa y, en vez de alcanzar sus objetivos, ponen en peligro su relación. En cualquier caso, dos o tres relaciones sexuales a la semana durante los días más fértiles es lo que recomiendan los especialistas. Averigua tus días fértiles con nuestra calculadora.

Es difícil medir cuánto influyen los trastornos emocionales en la fertilidad. Pero es cierto que éstos mantienen una relación muy estrecha con los cambios hormonales que se producen en el cuerpo, determinantes para el buen funcionamiento del aparato reproductor. Cuadros depresivos, ansiedad en el trabajo, problemas económicos, inseguridad con respecto a la maternidad e incluso el propio miedo a no quedarse embarazada, pueden terminar derivando en infertilidad.

Asesoramiento: Dr. Manuel Rodríguez González, director del Instituto Valenciano de Infertilidad, de Castellón.

 

Raquel Burgos