Cómo concebir un niño o una niña

¿Mitos o realidades?

Pese a que no hay ningún método natural que garantice que vamos a tener un niño o una niña, sí se han descrito algunos trucos que podrían inclinar la balanza hacia un lado u otro. El éxito no está garantizado, pero siempre se puede intentar. Total, el 50 por ciento de probabilidad de ver nuestros deseos cumplidos, lo tenemos asegurado.

 
niño o niña

Hasta la fecha, no se ha podido identificar un responsable del sexo del futuro bebé que no sea el azar; la proporción de espermatozoides con cromosoma X o Y, que son los que determina si vamos a tener un niño o una niña, es del 50%.

Para quienes desean un hijo de un determinado sexo, la fecundación in vitro es la única técnica fiable, pero la ley sólo autoriza la selección genética de embriones en casos de enfermedades hereditarias ligadas al sexo. Es el caso, por ejemplo, de la hemofilia, la distrofia muscular o el Síndrome de Hunter, patologías que padecen los hombres pero de las que las mujeres son meras portadoras.

Sin embargo, hay algunos métodos que no cuentan con aval científico pero que, al no entrañar riesgos, se llevan poniendo en práctica desde hace décadas.

1. El momento del coito

El sexo del bebé se determina en el mismo momento de la concepción. En el semen se encuentran dos tipos de espermatozoides en proporciones idénticas. Los portadores del cromosoma X (femenino) son de mayor tamaño y peso, lo que los hace más lentos pero también más longevos. En cambio, los portadores del cromosoma Y (masculino) son más pequeños y más veloces pero menos resistentes. Algunos expertos pensaron que se podría aprovechar estas características para seleccionar el sexo del bebé. Se trataría de mantener relaciones cuando el óvulo ya está maduro para dar ventaja a los rápidos Y (masculinos) y tenerlas antes del día de la ovulación -los espermatozoides tienen una vida de unas 72 horas- para favorecer los X (femeninos). Si quieres intentar este método, tendrás que averiguar el día de tu ovulación y tener relaciones en el momento adecuado de acuerdo con tus planes. Averígualo gracias a nuestra calculadora de días fértiles o con un test de ovulación.

2. La posición

La teoría de este método enlaza con lo anterior. Los espermatozoides deben recorrer un largo camino hasta llegar al lugar donde se encuentra el óvulo. Una postura que favorezca una mayor penetración podría dar ventaja a los espermatozoides más rápidos, los Y masculinos. La postura del misionero parecería ser la más eficaz si se desea un varón.

3. El orgasmo

El primer obstáculo que encuentran los espermatozoides en su camino hacia el óvulo es el flujo de la vagina. A los espermatozoides masculinos, los más rápidos, les favorece el medio alcalino. Los femeninos son más lentos y les ayuda el medio ácido.

Las irrigaciones permiten alterar el pH de la vagina. Según esta teoría, un lavado vaginal antes del coito con agua con bicarbonato de sodio ayudaría a concebir un varón. Para una niña, la receta sería lavados con agua y un poquito de vinagre.

El orgasmo también modifica el pH, ya que las secreciones que produce neutralizan la acidez vaginal, un plus para los espermatozoides Y masculinos. Por tanto, si se desea un varón, lo mejor sería el orgasmo femenino antes de la eyaculación y esperar a que eyacule el hombre si se desea una niña.

4. La dieta

Algunas teorías relacionan el sexo del bebé con la alimentación de la mujer antes del embarazo. La base está, como en la teoría anterior, en el principio de la acidez y la alcalinidad de los flujos vaginales.

Si se desea una niña, conviene tomar mucho magnesio y calcio pero poco potasio y sodio. Es decir, reducir mucho la sal, comer pescado o aves y zanahorias, patatas, espinacas, plátanos y arroz. Si se desea un niño, los alimentos deben ser ricos en potasio y sodio y pobres en calcio y magnesio: tomar mucho pan, patatas, tomates y melocotones y reducir el consumo de lácteos y plátanos.

 

Yolanda Virseda