¿Son los miomas un problema para el embarazo?

La mayoría de los miomas no requieren tratamiento

Generalmente, no provocan síntomas ni requieren tratamiento. Pero, si tienes un mioma y estás o quieres estar embarazada, tu ginecólogo controlará su evolución de cerca para evitar complicaciones.

 
Ecografía

Aunque es un trastorno relativamente frecuente, la mayoría de los miomas no requiere tratamiento. En cualquier caso, debes consultarlo con tu ginecólogo, especialmente si estás embarazada o planeas ser madre en el futuro.
Los miomas, también conocidos como fibromas uterinos, no son más que tumores benignos, es decir, masas de tejido muscular que crecen dentro del útero y el miometrio –capa media del útero de tipo muscular–. Su aparición y crecimiento está directamente relacionado con la existencia de estrógenos. Por ello, es raro que aparezcan en la mujer antes de la primera menstruación o después de la menopausia.
En la mayoría de los casos, la sintomatología de los miomas suele ser nula. Tan sólo en un pequeño porcentaje pueden causar metrorragias importantes –hemorragias vaginales procedentes del útero que no están asociadas al ciclo menstrual–, dolor abdominal o pélvico o síntomas compresivos en órganos vecinos. Si no tienen una sintomatología grave o no modifican su tamaño, no requieren tratamiento.

Durante la gestación
La mujer, durante el embarazo, experimenta un aumento en el nivel de estrógenos, algo que puede hacer variar la situación del mioma. Lo más habitual es que el cambio hormonal provoque su crecimiento, pero también es cierto que se observan casos en los que éste mantiene su tamaño o incluso disminuye. De cualquier manera, tu ginecólogo controlará su evolución ya que si aumentan excesivamente de tamaño es posible que den lugar a determinadas complicaciones: por un lado, pueden comprometer el normal desarrollo del feto, provocando lo que se conoce como Crecimiento Intrauterino Retardado (CIR); y por otro, favorecer la aparición de desprendimiento de placenta o aumentar el riesgo de parto prematuro.
En cuanto al parto, los problemas pueden venir por la localización del mioma. Si éste se sitúa en la zona más baja, puede crecer por delante del feto y obstaculizarle el canal del parto. En ese caso, será imprescindible que el alumbramiento se realice por cesárea. En cambio, cuando el mioma no interfiere con el camino de salida del feto, es posible el parto por vía vaginal.

¿Cómo y por qué se tratan?
La decisión de tratar el mioma vendrá motivada por los síntomas que produce en tu salud o por su tamaño o número –si son muchos o si superan los 3 cm se aconseja extirparlos–. Las alternativas son:
• Terapias farmacológicas: los medicamentos buscan disminuir la presencia de estrógenos en el organismo; aunque no suelen conseguir la desaparición completa del mioma, sí reducen su tamaño.
• Intervención quirúrgica: existen dos opciones. La primera es histeroscopia quirúrgica. En ella, la extirpación se produce a través de una pequeña cámara que se introduce en el útero. Se utiliza en miomas de pequeño tamaño, localizados en la cavidad intrauterina o que están en contacto con ella. La recuperación postoperatoria es rápida. Otras alternativas quirúrgicas son la miomectomía y la histerectomía. En el primer caso, se realiza la reconstrucción del útero en el mismo acto quirúrgico. En el segundo, se realiza la extirpación total del útero.
• Embolización de las arterias uterinas: es un paso intermedio entre el tratamiento farmacológico y el quirúrgico. El objetivo es evitar que el riego sanguíneo llegue al mioma produciendo la muerte del tumor. Es una intervención sencilla y segura.

Tengo un quiste...
Los quistes ováricos también pueden hacer acto de presencia antes o después del embarazo. Pero en este caso, no suelen afectar a la gestación. Se desarrollan dentro del ovario o en su superficie y sólo en los casos en los que se desconoce su origen suelen requerir tratamiento.
La única alteración que puede afectar al embarazo es la irregularidad que producen en los ciclos de ovulación. Sin embargo, a través de medicación, suele solucionarse el problema.

Asesoramiento:
Dr. Eduardo García del Real Carvajal, director del Instituto de Medicina EGR.

Ana Vallejo