Qué medicamentos pueden tomarse en el embarazo

Beneficiosos y seguros

Aunque tiende a pensarse que el uso de medicamentos durante el embarazo está totalmente contraindicado, no siempre es así. Todo depende de lo que necesitemos tomar, del momento de la gestación en que te encuentres y de los perjuicios que administrarlos o no puede tener para ti y tu bebé. Analizamos los de uso más común.

 
Medicación en el embarazo

Emplear las dosis justas de medicamentos, siempre bajo prescripción médica  y durante los días que nos indique son las claves para el empleo de tratamientos médicos durante el embarazo. Y es que el uso de los medicamentos durante el embarazo no está ni mucho menos prohibido. Existen clasificaciones de medicamentos que los distinguen entre inocuos y peligrosos según el mes de gestación.

Según el trimestre de gestación

Uno de los aspectos que tu médico valorará antes de prescribirte cualquier medicamento es el momento del embarazo en que te encuentres. El primer trimestre es el de mayor riesgo porque los órganos del feto se están formando y los componentes de los tratamientos podrían causarles defectos cromosómicos, alterar el funcionamiento de la placenta o incluso malograr la gestación. Estos riesgos se reducen a partir de la semana 8, en que las principales estructuras ya están formadas.

En el segundo trimestre, algunos fármacos pueden interferir con el desarrollo del sistema nervioso fetal, alterar el funcionamiento de algunos órganos y reducir el crecimiento, causando bajo peso. Pese a ello, se considera que es el momento más seguro para la ingesta de medicinas. Ya en la recta final, determinados tratamientos pueden ocasionar parto prematuro y dificultades respiratorias. Es importante recordar que no todos los fármacos son peligrosos; es más, gracias a ellos se pueden curar y tratar muchas afecciones que padecen las madres y sus fetos con resultados muy favorables.

Los suplementos vitamínicos

No sólo no están contraindicados sino que es muy posible que tu médico te prescriba uno de hierro en la recta final del embarazo si tienes algo de anemia para afrontar el parto y la lactancia (aplicar estas medidas en tu alimentación también puede ayudarte). Además, es muy beneficioso tomar ácido fólico y yodo desde antes incluso de la gestación. El déficit del primero está relacionado con una mayor probabilidad de que el bebé padezca defectos del tubo neural. En la farmacia encontrarás complejos que reúnen todas las vitaminas y minerales que necesitas en un sólo comprimido.

Analgésicos y antiinflamatorios

Antes de decidirnos a tomar uno debemos plantearnos a qué se debe la molestia que queremos aliviar con el medicamento, pues no es lo mismo tratar un dolor de cabeza pasajero que una enfermedad invalidante. Lo más común es usar paracetamol, a una dosis de 1 g por día. Se ha acusado en ocasiones al ácido acetilsalicílico de ser perjuducial para la gestación por el riesgo de hemorragias que causa pero, tampoco es cierto que haga este efecto siempre. Incluso en ciertas patologías propias de la gestación y la prevención de ciertas enfermedades, como trombosis o preeclampsia, puede prescribirse siempre que no se tome más de siete días seguidos. Evita el ibuprofeno y el diclofenato.

Antiácidos

Los tan comunes ardores deben ser tratados primero con hábitos alimenticios como los que te recomendamos en este reportaje. Evita las grasas, el chocolate y el café, no fumes, haz comidas ligeras y frecuentes y permanece sin comer entre tres y cuatro horas antes de acostarte. Si sigues notándolos, ve a tu médico y podrá prescribirte un antiácido o protector de estómago. Algunos laxantes y antidiarréicos también son seguros en la gestación.

Antieméticos

Si los ardores afectan a un alto porcentaje de embarazadas, qué decir de las náuseas, especialmente comunes en el primer trimestre. Si vomitas con mucha frecuencia o las náuseas no te dejan desarrollar tu día a día, acude a tu médico. Podrá pautarte un antiemético específico para la gestación.

Antihemorroidales

Al igual que recomendábamos en el caso de los ardores, la mejor medida para combatir las hemorroides es seguir una dieta variada, rica en frutas, verduras y fibra, beber mucha agua para deshacer las heces y aplicar compresas frías sobre la zona. Así mismo, las pomadas pueden emplearse ya que su uso tópico hace que pasen en una pequeñísima dosis a tu torrente sanguíneo.

Sedantes y ansiolíticos

Pueden usarse siempre bajo prescripción médica. Algunas sustancias como las benzodiacepinas, controladas y a las dosis adecuadas, se emplean sin problemas.

Antihistamínicos

Si eres una de esas mujeres que en primavera no puede soportar el picor de ojos, la rinitis y el lagrimeo constante conviene que sepas que no hay contraindicaciones para la ingesta de antihistamínicos en el embarazo. De hecho, es peor el efecto alérgico que la propia medicación. Y lo mismo ocurre para las pomadas y cremas usadas contra alergias e irritaciones cutáneas. La absorción en sangre de los corticoides tópicos es tan residual que puede emplearse sin miedo.

Antigripales

Si padeces gripe o catarro se tratará como si no estuvieras embarazada, con hidratación, antitérmicos para la fiebre y, de haber complicaciones, antivíricos o antibióticos para evitar infecciones bacterianas adicionales. Pueden ayudarte también estas medidas.

Antibióticos

Dentro de la enorme gama de ellos sólo la tetraciclina está contraindicada en el embarazo. Es importante que tu médico valore bien si necesitas ese tratamiento o basta con uno sintomático, pero si hace falta, no dudes en tomarlo y hacerlo los días que él te indique, no lo acabes antes o perdería efectividad.

Antidiabéticos

La diabetes debe tratarse con dieta y algo de ejercicio, pero si las cifras de glucosa en sangre no disminuyen te prescribirán un tratamiento con insulina; los antidiabéticos orales deben evitarse.

Vacunas

Sólo las que están elaboradas con gérmenes o virus vivos están contraindicadas. De hecho, las embarazadas están consideradas grupo de riesgo en el Plan Nacional de Vacunación contra la gripe. Igualmente se recomienda vacunarse contra el tétanos por el riesgo que se corre al entrar al quirófano y sufrir una herida y de la tos ferina si no has sido vacunada o no has padecido la enfermedad para transmitir al bebé los anticuerpos que le protejan hasta que él reciba su propia vacuna a los dos meses. Distintos colectivos de paciente han denunciado el desabastecimiento de esta inmunización que ha impedido a muchas gestantes recibirla a lo largo de 2015. Parece que la situación se resolverá en los primeros meses de 2016 cuando los laboratorios repongan las dosis.

En las enfermedades crónicas

Si padeces una patología crónica, como  diabetes o hipertensión, o si sigues cualquier tratamiento farmacológico es importante que acudas a tu médico antes de quedarte en estado para que valore si es compatible o es necesario cambiarlo. Si te quedas embarazada sin planificarlo, ve a la consulta a la mayor brevedad posible.

Asesoramiento: Dr. Lluís Cabero, jefe del servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Quirón Barcelona.

 

Laura Jiménez




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