¿Por qué un cultivo vaginal al final del embarazo?

A veces es fundamental

Durante nueve meses, el bebé ha vivido en un medio estéril. En su viaje hacia el exterior, puede encontrarse con una bacteria peligrosa para su salud. Se llama estreptococo del grupo B y se puede detectar realizando un cultivo de secreciones vaginales.

 
análisis

Es bastante habitual que la bacteria estreptococo del grupo B (EGB) haga acto de presencia en el recto humano y, por cercanía, colonice la vagina de la mujer. Su presencia es asintomática y no implica ningún riesgo para su salud.

El problema surge durante el parto porque el bebé se puede infectar en su paso por el canal del parto. Aunque en caso de que ocurra, lo normal es que responda bien al tratamiento, siempre existe el riesgo de que la infección evolucione hacia un cuadro muy grave como septicemia, meningitis o neumonía. Por este motivo, el cultivo vagino-rectal es una prueba incluida en el protocolo de seguimiento del embarazo. Es especialmente importante en caso de amenaza de parto prematuro, rotura prematura de la bolsa o cuando la mujer tiene antecedentes de infección por esta bacteria.

Cómo detectar el estreptococo del grupo B

La bacteria estreptococo del grupo B se puede detectar en alguno de los análisis de orina que se practican durante el embarazo. En ese caso, la embarazada no seguirá ningún tratamiento específico hasta el momento del parto.

El cultivo vagino-rectal es la prueba específica para su detección y se practica en la semana 35-37. Para realizarlo, se impregna un bastoncito con secreciones de la vagina y del recto. En caso de que el análisis dé resultado positivo, se le inyectará antibiótico a la parturienta cada 4 horas hasta que finalice el parto. 

Si una vez detectada la bacteria, el parto es tan rápido que no da tiempo a aplicar el tratamiento a la mujer, se inyectará pelicilina al recién nacido que estará en observación para seguir su evolución. Estará bajo vigilancia pero no por ello se le separará de su madre.

 

Magda Campos