Infecciones de orina en el embarazo

La higiene es la medida de prevención fundamental

Son más frecuentes en las mujeres y especialmente durante el embarazo, pero gracias a la prevención y la higiene, las infecciones urinarias no te causarán problemas.

 
Infecciones de orina, a raya

La  infección de orina es uno de los trastornos más comunes en la vida de una mujer y el embarazo hace que sean todavía más frecuentes. En estos 9 meses las defensas se hacen más débiles para acoger al feto. Además, también se producen otros cambios, unos de tipo hormonal y otros anatómicos. Así, el aumento de la progesterona, de efecto relajante, provoca que el volumen de la vejiga se incremente ligeramente, la tensión muscular de la pared de la vejiga disminuya y aumente el pH de la orina. Pero además, el útero, a medida que tu bebé crece, comienza a comprimir los uréteres, provocando que la orina quede “estancada” en estos conductos, lo que favorece la infección.

Tipos de infección

Desde la  fiebre hasta la ausencia de cualquier molestia. La gravedad de las infecciones marca, en parte, su manera de manifestarse. Por eso, en función de sus síntomas y de las complicaciones que provocan se pueden clasificar en los siguientes tipos:

1.- Bacteriuria asintomática. Es la más frecuente y, como su propio nombre indica, se caracteriza por la ausencia total de síntomas. Para detectarla es necesario hacer un cultivo de orina a todas las gestantes al inicio del embarazo. Así, si se detecta, puede tratarse correctamente desde el inicio y no planteará problemas.

2.- La cistitis es la infección sintomática más frecuente. Por eso, si notas molestias al orinar, dolor en la zona de la vejiga o por debajo del ombligo debes acudir al médico. Se puede reconocer porque las mujeres que tienen este tipo de infección notan que no han terminado correctamente de orinar, van al baño con mucha frecuencia y, en algunos casos, también notan dolor durante la micción.

3.- La pielonefritis es el tercer tipo de infección que puedes sufrir. Es una enfermedad algo más seria, que afecta a los riñones, pero también es menos frecuente que las anteriores. En este caso, la voz de alarma la darán síntomas como la fiebre, los escalofríos y un dolor lumbar intenso y constante. Normalmente, se produce en el tercer trimestre del embarazo y es más común en aquellas personas que no han sido tratadas correctamente de una bacteriuria asíntomática.

La mayor parte de las infecciones de orina son banales y se tratan con antibióticos por vía oral. Estos fármacos son siempre seguros para el futuro bebé por lo que son compatibles con tu embarazo.

Prevenir, mejor que curar

El mejor “tratamiento” es siempre evitar que la infección aparezca. Para ello, extremar las medidas de higiene es la mejor forma de conseguirlo.

  • Lávate las manos antes y después de ir al baño, ya que te ayudará a eliminar las posibles bacterias que tengas en las manos.
  • Límpiate siempre de adelante hacia atrás. Así, evitarás la contaminación con el papel higiénico.
  • Si has mantenido relaciones sexuales, procura hacer pis en los 15 minutos siguientes para ayudar a eliminar las bacterias.
  • Bebe líquido en abundancia, especialmente agua, ya que así se reduce el número de bacterias que están en la mucosa que se sitúa alrededor de la uretra.
  • Utiliza ropa interior de algodón.
  • No te aguantes las ganas de orinar. Ve al baño tantas veces como lo necesites.

Asesoramiento: Dr. Francisco Campillo y Arias-Camisón, jefe de la Unidad Internacional de Salud de la Mujer de la clínica Novoclínic.

 

Ana Vallejo




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