El control de la tiroides antes y durante el embarazo

Importante para la salud de ambos

Una glándula de apenas 50 gramos controla tu fertilidad e influye en la buena marcha de tu embarazo y el correcto desarrollo del bebé. Según datos de la Federación Internacional de Tiroides, hay 300 millones de pacientes diagnosticados de problemas tiroideos, pero la OMS estima que en al menos ocho billones de personas no trabaja correctamente. Descubre cómo funciona y cómo detectar los síntomas de que algo no va bien.

 
Tiroides
 

Así funciona la tiroides

La tiroides es una glándula con forma de mariposa que se sitúa en la base de tu cuello y que produce dos hormonas: la T3 y la T4. Pero su correcto funcionamiento no es sólo tarea suya, sino que trabaja en grupo con la pituitaria, que produce TSH, y el hipotálamo. Imagina la tiroides como un gran coche, en el que la T4 será el acelerador. Para funcionar, necesita de la acción de un estimulante, la TSH –nuestra gasolina–. Si el nivel de hormonas tiroideas en sangre es menor al necesario, la pituitaria echa más gasolina al sistema, aumentando la producción de TSH, señal recibida por la tiroides que actúa pisando el acelerador, generando más T4. Si, por el contrario, los niveles son muy altos, la pituitaria frena, disminuye la TSH en sangre y produces menos T4. Pero este funcionamiento se da sólo en una tiroides normal.

El embarazo genera en él algunas alteraciones, debidas sobre todo a la acción de las hormonas. Pero, además, la tiroides también juega un papel muy importante en tu fecundidad, pudiendo complicar que logres quedarte en estado.

El yodo, tu aliado

 Este mineral es vital para que la tiroides funcione correctamente. Incluido en el pescado fresco, el marisco, el queso, el pan, la leche de vaca, los huevos o el yogur, las necesidades de yodo en cualquier adulto ascienden a los 150 microgramos diarios. En el embarazo, tu hijo necesitará su porción diaria, por lo que tus requerimientos aumentan hasta los 250 microgramos por día.

Cocinando con sal yodada ingerirás este suplemento en la cantidad suficiente. Cuando vayas al supermercado, fíjate bien en que ponga en el envase “yodada”. No te extrañes si, además, tu médico te prescribe un suplemento de yodo, como ya se hace habitualmente con el ácido fólico. No hay ningún problema en tomar más yodo del que tu cuerpo necesita puesto que el que sobra es eliminado a través de la orina.

¿Cómo se diagnostican los problemas?

Con un análisis de sangre en el que medirán tus niveles de T4-Libre, TSH y anticuerpos antitiroideos. Si los resultados están alterados, te harán una ecografía de la glándula tiroides para comprobar si ésta está más desarrollada de lo habitual –común en casos de hipertiroidismo–. Los expertos recomiendan que se evalúe el estado de la tiroides antes del embarazo y al menos una vez durante el mismo. En el caso de las mujeres diagnosticadas, se repetirían cada seis u ocho semanas, aproximadamente.

Laura Jiménez




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