El acortamiento del cuello uterino

Evita el parto prematuro

 

Un cuello del útero más corto de lo habitual puede favorecer el parto prematuro. Tomando ciertas medidas el riesgo se reduce enormemente.  

 
Embarazada en el médico

Los embarazos múltiples, las intervenciones quirúrgicas sobre el cuello del útero, los antecedentes de otros nacimientos pretérmino o las infecciones son factores que incrementan el riesgo de parto prematuro. Pero también hay un porcentaje de mujeres en cuyo historial no aparece ninguno de estos condicionantes que terminan dando a luz antes de la semana 37 de gestación.

Se ha observado que el acortamiento del cuello del útero, generalmente en embarazadas que no tienen ningún otro problema añadido, es un factor determinante. En este sentido, a mayor acortamiento del cuello uterino, mayor probabilidad de prematuridad, de modo que por debajo de los 15 milímetros aumenta mucho este riesgo.

Además, no sólo hay que tener en cuenta el acortamiento en sí, sino el momento de la gestación en que se produce. Cuanto antes se registre el acortamiento, más riesgo de prematuridad; es decir, no es lo mismo un cuello de 15 mm en la semana 34 que en la 24, donde el riesgo de parto prematuro es altísimo.

Cómo evitar los riesgos

Medir el tamaño del cuello del útero es fácil e indoloro, ya que se realiza a través de una ecografía vaginal. Actualmente se practica sólo en la población de riesgo, pero con el tiempo se acabará haciendo a todas las gestantes en la semana 20. Esto nos permitiría identificar a las mujeres que tienen más riesgo con el acortamiento del cuello uterino.

Ante una incompetencia cervical, existen varios tratamientos. Se puede plantear el reposo a la embarazada, un tratamiento con progesterona o un cerclaje.

La primera opción es siempre el reposo, pero en función del riesgo el especialista puede optar por una de las otras alternativas.

El cerclaje consiste en una operación que cierra el cuello uterino con una especie de cinta alrededor para evitar la pérdida del embarazo. Es una intervención sencilla que se hace por vía vaginal y que no afecta al feto.

Otra opción que está tomando cada vez más relevancia es el uso de un pesario. Es un capuchón que se coloca en el cuello del útero sin ningún tipo de anestesia ni intervención y que hace que este se mantenga con una longitud mayor y no se acorte.

Aunque es un procedimiento relativamente reciente que aún debe validar su uso, algunos especialistas auguran que podrá sustituir al cerclaje. Los resultados están siendo muy favorables tanto en gestaciones únicas como múltiples. Su gran ventaja es que es una medida no quirúrgica y que no tiene complicaciones. Simplemente hay que retirar el pesario cuando el parto sea inminente.  

Asesoramiento: Dr. Javier Pérez-Pedregosa, de la unidad de Ecografía y Diagnóstico prenatal del Hospital Sanitas La Zarzuela y del instituto de Ginecología y Medicina de la Reproducción, ambos en Madrid.  

 

Ana Vallejo