Un análisis de sangre materna sustituye a la amniocentesis

Fiable y no invasivo

Un simple test de la sangre materna resulta tan eficaz para diagnosticar alteraciones cromosómicas en el feto como lo es la amniocentesis. Una revolución en el campo del diagnóstico prenatal por su sencillez a la hora de recoger la muestra y la ausencia de riesgo para el feto. 

 
análisis de sangre

Hasta recientemente el estudio del ADN fetal para el diagnóstico de posibles malformaciones genéticas sólo se lograba con alguna de las pruebas invasivas disponibles: amniocentesis, biopsia corial o cordocentesis. Desde hace algunos años, es posible llegar a ese ADN fetal aislando las células del futuro bebé que circulan por la sangre materna. La extracción se puede realizar a partir de la semana 10, en cuanto se conozcan los resultados del cribado del primer trimestre. Si apuntan a un riesgo elevado de síndrome de Down u otras malformaciones genéticas, la pareja que decida seguir adelante con el diagnóstico prenatal puede elegir esta prueba en vez de someterse a la amniocentesis que, además de ser más dolorosa para la madre, tiene un riesgo de aborto entre 0,5 y 1%. La muestra de sangre se envía a un laboratorio para su análisis y los resultados se conocen unos quince días más tarde. 

La prueba no descarta todas las posibles malformaciones genéticas pero sí las más frecuentes: síndrome de Down (trisomía 21), trisomía 18 y 13 y las anomalías asociadas a los cromosomas sexuales. De momento, los gastos que se derivan de ella no están cubiertos por la Seguridad Social. Sólo está disponible en hospitales privados. Algunos seguros médicos pueden incluirla en su cobertura. El precio depende de los laboratorios y se sitúa entre 650 y 800 euros.