Qué controlará tu médico en las 4 ecografías del embarazo

Tu hijo, en pantalla

La ecografía es una de las herramientas más útiles para el diagnóstico prenatal. No supone ningún riesgo ni para la mujer ni para el feto. De hecho, su práctica en la gestación es obligatoria en todos los centros y pueden realizarse tantas como sean necesarias. La Sociedad Española de Obstetricia y Ginecología (SEGO) aconseja que sean al menos tres durante todo el embarazo, pero puede que tu ginecólogo decida hacerte 4.

 
 

Primera ecografía: ¡estás embarazada!

Esta primera ecografía no es estrictamente necesaria salvo en casos de dolor abdominal o de sangrado vaginal, pero se hace con frecuencia. En ella, el ginecólogo ya puede observar con nitidez si el embrión está bien implantado; si existe más de uno; si ha crecido desde la fecha de la concepción, y calcular aproximadamente de cuántas semanas estás y cuál será la fecha probable del parto. Con todo, si te la hacen demasiado pronto, el embrión o el latido de su corazón pueden no ser detectables, en cuyo caso, te citarán para repetirla unos días más tarde.

La primera ecografía suele ser transvaginal. Se realiza introduciendo en la vagina un transductor anatómico, protegido por un capuchón de goma sobre el que se aplica un gel. Presenta algunas ventajas con respecto a las abdominales en los primeros meses de embarazo, ya que, por la posición en la que se encuentra el útero en estos momentos, la transmisión de señales es más directa a través del cérvix que del abdomen. Cuando el útero haya crecido lo suficiente como para permitir una buena visualización del feto desde el exterior te las harán con el transductor abdominal normal.

Magda Campos




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