Porqué y cómo hacer masajes perineales

Si aún no has oído hablar de ellos, te los recomendará tu matrona en tus clases de preparación al parto. Y es que el masaje perineal ayuda a preparar el suelo pélvico para la dilatación y evita desgarros. Así debes proceder para aprovecharte de todos los beneficios de esta técnica.

 
masajes perineales

Los tejidos que forman el suelo pélvico están sometidos a mucha tensión durante el embarazo y el parto. Este grupo de músculos se encuentra en torno a la vagina y el ano y sobre ellos se asientan el útero y su contenido, el intestino y la vejiga. Si tienen un buen tono, evitarás la continencia orinaria y las hemorroides; si se mantienen flexibles, podrán dilatarse con mayor facilidad para dejar pasar la cabeza del bebé. Reforzar su tono se logra practicando los ejercicios de Kegel. En cuanto a la elasticidad, la podrás mejorar con los masajes perineales

Cuándo empezar

Los masajes perineales deberían iniciarse a partir de las semanas 30 a 32 de embarazo. Conviene realizarlos a diario o por lo menos 2 veces a la semana durante unos 8 a 10 minutos.

Cómo lo hago

Primero, deberás localizar los músculos. Usa un espejo, se encuentran entre la abertura vaginal y el ano. Orina antes de empezar, córtate las uñas y lávate las manos. Unta tus dedos con aceite vegetal hidratante o lubricante al agua. "Al igual que hidratamos nuestra cara, deberíamos hidratar nuestro periné a diario con aceites vegetales sin esencias para que esté en buenas condiciones" aclara la fisioterapeuta Laura Gómez. Busca la posición más cómoda: en cuclillas o de pie con una pierna levantada. Con la ayuda de tu espejo si necesario, inserta tus pulgares en el interior de la vagina. Presiona en dirección al recto, estirando los tejidos. Déjate guiar por tus sensaciones para aplicar la presión, sobre la amplitud de la extensión y la duración del masaje. Busca relajar las zonas del periné más tensas con tus dedos.

Si te lo hace tu pareja

Colócate tumbada boca arriba con las piernas dobladas y separadas. Explica a tu pareja que la idea es ensanchar la vagina para flexibilizar los tejidos hasta donde ceden; con tensión pero sin dolor. Se comienza con un suave masaje circular cercano a la vagina. A continuación, dile que introduzca el dedo índice en la vagina suavemente y luego el dedo corazón. Debe realizar un movimiento de vaivén de un lado a otro pasando por la parte próxima al ano y no a la uretra para evitar infecciones.

Con los dedos juntos indícale que haga maniobras de apertura firmes pero delicadas, hacia abajo (el ano) y hacia un lado y luego el otro. Mantenerla 15-20 segundos y repetir un par de veces. Se termina haciendo lo mismo pero separando los dedos entre sí en diferentes diámetros.

No lo resisto

Si bien las matronas suelen coincidir en que los masajes perineales benefician a la preparación al parto, no hay garantía absoluta de que eviten la episiotomía o que el periné no se desgarre un poco en el momento de la expulsión. Si te resultan incómodos o desagradables, no insistas y sigue con tus ejercicios de Kegel.

Asesoramiento: Laura Gómez, fisioterapeuta y osteópata.

 

Magda Campos