Trucos para aliviar las 12 molestias más frecuentes del embarazo

Eficacia probada

A medida que tu bebé se instala y crece en tu tripa, aparecen pequeñas molestias asociadas a la gestación. A cada trimestre, las suyas; unas surgen y otras se van. No son graves pero te pueden complicar un poco la vida. Algunos sencillos trucos resultan eficaces para aliviarlas.

 
Embarazada con náuseas
 

Primer trimestre

1. Las náuseas

Las náuseas se producen habitualmente a primera hora de la mañana, aunque en ocasiones se prolongan durante casi todo el día. La causa no se conoce, aunque se apuntan como factores favorecedores el ascenso de los niveles de las hormonas gonadotropina coriónica (hCG) y progesterona, y también factores psicológicos, como el temor a convertirse en madre y la no aceptación del bebé que va a llegar. Las náuseas se acompañan a veces de una incómoda sensación de exceso de saliva en la boca.

Para prevenirlas, es aconsejable tomar algo antes de levantarse de la cama, y lo mejor son los alimentos sólidos y ricos en hidratos, como cereales, galletas o pan.

Nuestro consejo: escucha qué “te pide” el cuerpo. La mayoría de las embarazadas que padecen náuseas prefieren desayunar alimentos salados, pues generalmente se toleran mejor que los dulces. Si las sufres también el resto del día, procura comer menos y con mayor frecuencia, evita los fritos y cocina siempre con poca grasa.

Cuándo preocuparse. Las náuseas no siempre son fisiológicas o “normales”: si son importantes consulta con el ginecólogo, quien valorará si se deben a una hiperemesis gravídica. Este raro cuadro se caracteriza por vómitos tan intensos y frecuentes que pueden llegar a causar deshidratación, pérdida importante de peso, trastornos metabólicos y alteraciones nutricionales. Requiere ingreso hospitalario y la instauración de un tratamiento para detenerlos. Aunque aparatosa, tiene un buen pronóstico y no suele haber complicaciones para la madre ni para el feto.

2. Nariz taponada

De nuevo las hormonas del embarazo hacen que la mucosa de la nariz esté más sensible, inflamada y blanda. La sensación de taponamiento rara vez desaparece y resulta realmente incómoda.

Nuestro consejo: estos remedios pueden serte útiles:

- Hidroterapia. El agua, en todas sus formas, es la ayuda más valiosa. Pon recipientes con agua sobre los radiadores, haz vahos con infusión de manzanilla (una planta con propiedades antiinflamatorias) y recurre al suero fisiológico o los sprays nasales de agua marina para lavar, hidratar la mucosa y descongestionar la nariz.
- Consulta con el ginecólogo la posibilidad de utilizar nebulizadores nasales, pero no recurras a ellos por tu cuenta, pues algunos contienen sustancias vasoconstrictoras que podrían dañar la mucosa, ahora muy sensible.
- En invierno, mantén el termostato de la calefacción en los 21 grados, una temperatura mayor reseca el ambiente y empeora los síntomas.

3. Incontinencia urinaria

Los riñones funcionan a pleno rendimiento para eliminar un mayor volumen de líquidos, y el útero, que crece muy cerca de la vejiga, la presiona y te obliga a orinar con mayor frecuencia. Tus visitas al cuarto de baño se espaciarán en torno al cuarto mes, cuando el bebé ascienda hacia la cavidad abdominal, pero volverán a ser tanto o más frecuentes en las últimas semanas, cuando la cabeza del bebé, a punto de nacer, descansa sobre la zona.

Cuándo preocuparse. El ginecólogo pedirá un análisis de orina en cada revisión para controlar que no existe infección urinaria, un trastorno relativamente frecuente en estos meses que, si no se trata a tiempo, puede convertir un embarazo normal en otro “de riesgo”. Aunque estarás bien controlada, no está de más que comentes con el médico cualquier molestia, como dolor o escozor al orinar.

4. Cansancio y somnolencia

El cansancio y el sueño son frecuentes y normales en el primer trimestre del embarazo: el metabolismo es más lento; sin que seas consciente de ello, tu organismo se ocupa de cuidar al futuro bebé llevándole la energía que necesita para desarrollarse, esa que crees que ahora te falta. Déjate llevar y no luches contra el sueño. Por lo demás, esas horas de descanso son una preparación psicológica necesaria para ser madre: antes de que el hijo que esperas ocupe un espacio en tu casa y en tu cuerpo, debe tenerlo en tu corazón y tus pensamientos.

Maite Izquierdo