Llevar lentillas en el embarazo

Cómo hacer un uso seguro de ellas

Si habitualmente llevas lentillas, te puede resultar costoso prescindir de ellas durante el embarazo. Te contamos las dificultades que pueden surgir durante estos 9 meses tan especiales y cómo reducirlas.

 
Embarazada con lentillas

Las lentillas facilitan el día a día de la gente con problemas de visión. Gracias a ellas podemos prescindir de las gafas y lucir mirada. Por eso no es de extrañar que quieras seguir llevándolas durante el embarazo, más aún teniendo en cuenta que la retención de líquidos y la acción de las hormonas pueden hacer que tus dioptrías aumenten, generalmente en una dioptría que se reduce tras el parto.

Las molestias más frecuentes

Además de la córnea, la película lacrimal –formada por agua, moco y grasa, y encargada de la lubricación de la córnea– puede verse afectada durante esta etapa y experimentar cambios en su composición. Ésta será la razón por la que podrían comenzar a molestarte las lentillas. Puedes intentar aliviar estas molestias mediante la aplicación de lágrimas artificiales sin conservantes. En caso de utilizar el ordenador durante horas, intenta no mantener la mirada muy fija, parpadea con frecuencia y descansa unos minutos cada hora.

Si a pesar de estas medidas tus ojos siguen molestándote, no habrá más remedio que sacar las gafas del cajón y esperar mejores momentos para volver a las lentillas. Siempre te queda usarlas para momentos señalados.

Las lentillas en el parto 

Si utilizas lentillas blandas o desechables y tu parto va a ser vaginal, podrás entrar al paritorio con ellas puestas si así lo deseas. Pero en caso de cesárea, tendrás que quitártelas. Si de antemano sabes que tu hijo vendrá al mundo por cesárea, podrás utilizarlas hasta que tu hijo nazca si te anestesian con analgesia epidural, pero más adelante, si te sedan, tendrás que prescindir de ellas. Por eso, y para evitar problemas, es mejor que acudas a tu parto sin lentillas.

 

Paula Bermejo