¿Tienes anemia gestacional?
Hierro en tu dieta
¿Te sientes con poca vitalidad? Es posible que tengas anemia, algo muy frecuente en tu estado y que, tratado a tiempo, no tiene consecuencias.

Fíjate en el color de tus encías, del interior de tus ojos, de tus labios y uñas. Si es blanquecino, debe ponerte sobre la pista de una anemia. El análisis de sangra vendrá a confirmar la sospecha. Una anemia leve pasa desaparecida, apenas una ligera sensación de cansancio tras un pequeño esfuerzo. Si es más grave, además de que se agudiza el cansancio, la embarazada puede sufrir vahídos, somnolencia o dolor de cabeza.
Aunque tengas anemia, no tiene por qué afectar a tu hijo. Pero conviene tratarla a tiempo porque algunos estudios reflejan que podría aumentar el riesgo de parto prematuro y bajo peso al nacer. La anemia también disminuye la resistencia a las infecciones, lo que puede ocasionar problemas si pierdes sangre durante el parto.
¿Por qué anemia gestacional?
La sangre debe su característico color a la hemoglobina de los glóbulos rojos, una sustancia que contiene hierro. Su función es transportar el oxígeno de los pulmones a todo nuestro organismo. Durante el embarazo, es frecuente que disminuyan los niveles de hemoglobina porque aumenta el volumen sanguíneo hasta un 50 por ciento para llegar con mayor rapidez a la placenta y satisfacer la demanda extraordinaria de oxígeno y nutrientes que necesita el feto. Sin embargo, cuando la disminución en la concentración de hemoglobina en la sangre se sitúa por debajo de los 11 g/dl, el equilibrio se pierde y surge la anemia.
Dos tipos de anemia
Existen varios tipos de anemia, pero durante el embarazo las más frecuentes son las debidas a falta de hierro (ferropénicas) o de ácido fólico( megaloblásticas).
* Anemia ferropénica. Sin duda, es la más común. Surge normalmente durante el segundo o tercer trimestre de la gestación, pues las necesidades de hierro del feto aumentan hacia el final del embarazo. Entre las necesidades del bebé y las suyas propias, deberás retener 1000 mg de hierro y pocas mujeres disponen de tantas reservas.
* Anemia megaloblástica. Se trata de la provocada por el déficit de ácido fólico, estimulador de la producción de hemoglobina. Es poco frecuente pero las consecuencias para el feto son graves. Por este motivo, se recomienda que todas las mujeres empiecen a tomarlo tres meses antes de quedar en estado. El suministro de la cantidad necesaria desde tres meses antes ha reducido considerablemente las malformaciones fetales del cerebro y la médula espinal.
Magda Campos




