Anomalías en el útero

Complicaciones en el nido materno

El útero es el órgano destinado a cobijar al feto. Para que un embarazo se desarrolle y llegue a término con total normalidad es deseable que la cavidad uterina tenga una forma regular, que el músculo uterino no tenga cicatrices y que el cuello del útero sea resistente para no dilatarse antes de tiempo.

 
Útero normal
 

Malformaciones en el útero

¿Qué son?
La cavidad uterina se forma cuando todavía somos un embrión, mediante la fusión de dos tubos huecos, denominados conductos de Müller. Si la unión se produce correctamente, los tubos se unen por completo, formando uno único. En el extremo del tubo se sitúa el cuello del útero o cérvix; en la parte media se formará el cuerpo del útero, y el otro extremo quedará sin fusionar, dando lugar a las trompas de Falopio. Pero si la fusión de los dos conductos no es completa, se dice que el útero está malformado. Es una malformación congénita, es decir, de nacimiento.

¿Cuáles son?

Útero bicorne

Útero bicorne: La unión de los dos conductos solo se produce en el extremo donde se forma el cérvix. Hay, por tanto, un único cuello normal, pero el cuerpo del útero queda dividido en dos mitades, adquiriendo cada mitad forma de cuerno. Es frecuente que aparezcan contracciones antes de los nueves meses y ocurran partos pretérmino.

Útero didelfo

Útero didelfo: Es la situación más extrema, ya que no se produce ningún tipo de unión entre los dos conductos. Hay dos cuellos independientes, comunicados cada uno con la trompa de Falopio por su lado. Aunque parezca mentira, puede producirse un embarazo en uno de los hemiúteros y llegar a término.

Útero septo

Útero septo: La unión es casi completa y, externamente, el útero tiene forma normal. Pero dentro de la cavidad queda un tabique. Entre este tipo de útero y el normal todavía se puede dar otra variante llamada útero arcuato, que presenta el fondo ligeramente arqueado. Se conoce, vulgarmente, como útero con forma de corazón.

¿Cómo afecta al embarazo?
La evolución no tiene porqué ser peor cuanto más grande sea la malformación. Puede desarrollarse un embarazo normal y llegar a los nueve meses en un útero didelfo. En un útero septo, sin embargo, es frecuente que se produzcan abortos si el embrión se implanta precisamente en el tabique. Las malformaciones uterinas no provocan síntomas especiales. Pueden detectarse en una ecografía, aunque el diagnóstico completo requiere pruebas más complejas.

¿Y al parto?
Debido a la forma extraña de estos úteros, el bebé puede tener menos libertad de movimiento. Por esta razón es frecuente que se coloquen de nalgas o transversalmente, lo que obliga a realizar cesárea.

¿Se tratan?
Sí, siempre que estén dificultando la consecución con éxito del embarazo, el médico valorará la posibilidad de operarlas.

Vanesa Lleó