Si estás embarazada, báñate con prudencia

Pautas para disfrutar de los chapuzones en verano

No hay nada más relajante que un baño contra el sofocante calor del verano. Si estás embarazada también puedes disfrutar de un chapuzón, pero debes tomar algunas medidas de precaución.

 
Embarazada en la piscina

Un baño en la playa o la piscina es una de las mejores maneras de combatir el calor y, especialmente cuando estás embarazada y tu temperatura corporal es aún mayor. Además, nadar es uno de los deportes más sanos durante la gestación ya que apenas tiene riesgos y facilita una correcta distribución del peso corporal. Antes de sumergirte en las refrescantes aguas de la playa o la piscina, toma nota de estos consejos:

  • El agua de la piscina o la playa debe estar limpia, de lo contrario no es aconsejable que te metas. Ten cuidado con los ríos o los lagos de agua dulce, porque pueden ser el origen de infecciones parasitarias.
  • No te metas de golpe, ni te tires de cabeza. Sumérgete poco a poco y evita las aguas demasiado frías. Las bajas temperaturas favorecen los calambres.
  • Nada a braza o de espaldas, el crowl o el estilo libre podrían facilitar la aparición de lumbalgias. Y, por supuesto, olvídate de bucear.
  • El aumento de la temperatura corporal junto con la humedad favorece la aparición de hongos y gérmenes. Cámbiate de bañador nada más salir del agua y no esperes a que se seque.
  • Durante el último mes la mayoría de los ginecólogos recomiendan no sumergirse ni en las piscinas, ni en el agua del mar. Además, de prevenir el riesgo de contagio, evitarás romper aguas sin que te des cuenta. En estas semanas puedes refrescarte en la ducha o remojarte unos instantes.
  • Si estás en la piscina siéntate en el bordillo, sumerge las pantorilas y gíralas hacia uno y otro lado. Esto mejorará la circulación de las piernas. No olvides aplicarte una crema hidratante después de bañarte en la piscina ya que el cloro reseca mucho la piel.
 


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