Evita el cloasma del embarazo

Protección contra las manchas del embarazo

El cloasma, es decir, las manchas de color café que aparecen en el rostro durante el embarazo, es un problema estético bastante común. Eso no significa que no puedas prevenirlas o atenuarlas. La clave está en la protección solar, que debes extremar durante el verano.

 
Mujer echándose crema en la cara

Esas manchitas de color café con leche que han aparecido en algunas zonas de tu cara y que reciben el nombre de cloasma –o "paño del embarazo"– son el reflejo externo de las alteraciones hormonales que tu cuerpo está viviendo con la gestación. 

La buena noticia es que el cloasma, como otros problemas de pigmentación de la piel, suele desaparecer tras el parto. Eso no significa que debas desentenderte durante la gestación, porque si no tomas precauciones puede agravarse o, incluso, reaparecer con más fuerza en nuevos embarazos. Estas precauciones son especialmente importantes en verano, porque la formación de manchas se ve muy favorecida por la exposición al sol. 

¿Por qué aparecen?

Por la actividad y el aumento de los  estrógenos durante la gestación, que estimulan la producción de melanina y que provocan algunas alteraciones en la pigmentación de la piel, ya sea de la cara –como el cloasma-, de los pezones –la ereolas se oscurecen– o del abdomen, donde puede aparecer la famosa "línea nera".

El cloasma se presenta –normalmente a partir  del segundo trimestre– en forma de pigmentación moteada o en parches en la frente, las mejillas y el labio superior y no es exclusivo del estado de gestación. De hecho, estas manchas son frecuentes en la lactancia y, aunque menos, también durante la administración de tratamientos hormonales, como los anticonceptivos. Incluso, a veces, aparecen sin conocerse la causa concreta que las provoca. Lo que sí es cierto es que el cloasma afecta, sobre todo, a mujeres de entre 25 y45 años. Además, se ha demostrado que aparecen más en las mujeres con pieles oscuras y en las se han expuesto excesivamente a los rayos sol o han sufrido algún tipo de quemaduras. 

Protégete del sol

La exposición al sol –incluso la indirecta– aumenta el riesgo de cloasma y, si ya lo tienes, éste se agrava, ampliándose la extensión y profundidad de la pigmentación. Por eso, la mejor prevención es proteger la piel, mediante el uso de cremas con factores altos de protección. Si el cloasma ya ha aparecido, evita la exposición directa al sol.

Si usas maquillaje, no olvides ponerte debajo una buena crema protectora o elige alguno de los que incorporan fliltros solares. Y cuidado con utilizar perfumes justo antes de tomar el sol, ya que la sustancia química contenida en ellos, combinada con los rayos ultravioletas, puede provocar una reacción fototóxica y el consiguiente cloasma. 

Las gafas y los sombreros también te ayudarán a proteger esas zonas de la cara donde suelen aparecer las manchas. 

¿Se pueden eliminar?

El cloasma suele desaparecer a los pocos meses de dar a luz, si bien tampoco es raro que se alargue un poco más en el tiempo o que, incluso, reaparezca tras un nuevo embarazo o al tomar el sol. 

Por eso, tras el parto, es muy importante consultar con un dermatólogo, que será el encargado de realizar un buen diagnóstico, valorar la extensión y profundidad de la pigmentación y recomendar el tratamiento más adecuado para cada caso. 

Hay varias alternativas terapéuticas. Entre éstas, las más utilizadas son las cremas despigmentantes que contienen hidroquinina –inhibe la formación de pigmento–, a veces combinadas con ácido azelaico o retinoico. Sólo deben aplicarse en las zonas afectadas de la cara, junto con una crema de protección solar. En general, tienen que pasar varios meses de tratamiento para ver resultados. 

Cuando el cloasma es más grave, los tratamientos recomendados suelen ser la fitoterapia o un peeling, que normalmente se realiza en un centro o unidad de Dermatología y que actúa como un exfoliante, eliminando las manchas que se encuentran en la piel, y favoreciendo su renovación.  

Otras alteraciones en la pigmentación

Cerca del 90 por ciento de las embarazadas desarrolla un problema de hiperpigmentación de la piel y no siempre surge en la cara. Así, además del rostro, las zonas que pueden verse más afectadas por las manchas son: 

  • La línea del abdomen que va desde el pecho hasta el pubis se oscurece, dando lugar a la "línea nera", que puede tardar varios meses en desaparecer.
  • Las areolas mamarias se pigmentan y aumentan de tamaño. Recuperan su color tras el parto. 
  • Los lunares pueden hacerse más visibles y, veces, más grandes. En la inmensa mayoría de los casos, es sólo un problema estético. No obstante, consulta con un dermatólogo si aumentan o se oscurecen demasiado.
  • Las zonas sometidas a fricción, como las axilas, los muslos y la piel perineal.

Asesoramiento: Dr. Josep González Castro, jefe del servicio de Dermatología del USP Institut Universitari Dexeus, de Barcelona. 

 

Gema Martín




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