Los contaminantes ambientales y la salud del futuro bebé

Toma precauciones

Pesticidas, metales pesados, residuos industriales amenazan nuestra salud y muy en especial la de los más pequeños e indefensos: los niños en su etapa fetal. ¿Podemos hacer algo para protegerlos?

 
Los contaminantes y la salud de tus hijos

Los efectos de la contaminación son insidiosos, se van produciendo poco a poco. Pero nadie pone en duda su carácter perjudicial para nuestra salud. Uno de sus efectos más inquietantes es la alteración que provoca en el sistema hormonal. Los llamados  interruptores hormonales, también llamados disruptores hormonales o endocrinos, pueden intervenir:

  • Suplantando las hormonas naturales,
  • Bloqueando su acción, 
  • Estimulando o inhibiendo su secreción.

Las consecuencias son especialmente lesivas en el embrión y el feto aunque puedan tardar mucho en manifestarse, tanto como ser invisibles hasta la edad adulta.

La lista de sustancias químicas con efectos disruptores sobre el sistema hormonal es larga. Encontramos los pesticidas, los compuestos usados en la elaboración de los plásticos y de artículos de consumo, los residuos industriales contaminantes con los productos clorados usados en la industria de los refrigerantes y lubricantes y algunos metales pesados presentes en mar y tierra como el mercurio y el cadmio.

Los interruptores hormonales no tienen efecto sobre nuestro ADN, intervienen sobre los mensajes hormonales. Y no es un problema menor porque las hormonas organizan aspectos de nuestro funcionamiento fundamentales como la diferenciación sexual, el metabolismo o la actividad cerebral. Afectan a todas las especies. En el hombre, pueden disminuir la fertilidad (la cantidad y la movilidad de los espermatozoides ha bajado enormemente en el último siglo) y provocar pequeñas deformaciones como genitales ambiguos o criptorquidia cuya insidencia también ha subido. Estudios llevados a cabo por la Universidad de Granada han mostrado su relación con el uso masivo de pesticidas. También pueden aumentar el riesgo de obesidad o de cánceres hormono-dependientes como los del útero, las mamas, los ovarios o la próstata.

Cómo limitar los efectos de los disruptores endocrinos

El problema que nos afecta es planetario y requiere medidas a nivel global por parte de las instituciones que nos gobiernan. Lo que sí podemos hacer es limitar nuestra exposición a agentes contaminantes en nuestra vida cotidiana. Conviene hacerlo siempre pero muy en especial durante el embarazo, la lactancia y a lo largo de la infancia. Tengamos en cuenta que los niños estarán expuestos a ellos durante largas décadas y los efectos son acumulativos. En concreto podemos:

  • Dar preferencia al vidrio como envases para guardar los alimentos.
  • Igualmente, evitar las latas que pueden estar recubiertos interiormente con sustancias contaminantes.
  • Fijarse en que los objetos de plástico que vayamos a adquirir estén etiquetados como “libres de bisfenol-A”. Esta medida es muy importante para biberones, tetinas y juguetes que el niño se puede llevar a la boca, etc. En este terreno, las marcas reconocidas son nuestra mejor garantía.
  • Tal y como recomienda la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), eliminar de la dieta de las embarazadas y los niños hasta los 3 años los pescados grandes como el salmón, el atún o el pez espada que almacenan mucho mercurio en su grasa. Por su parte, los mariscos contienen demasiado cadmio en estas etapas de la vida. Los bebés hasta el año no deben comer espinacas, acelgas y otros vegetales de hoja verde por su contenido en nitratos.
  •   Comer alimentos certificados bio, cultivados con menos pesticidas, insecticidas o fungicidas. Siempre lavarlos cuidadosamente antes de cocinarlos y pelar la fruta antes de consumirla.
  • Igualmente, conviene tomar carne, pescado y huevos de buena calidad, de animales alimentados con productos bio y criados en libertad para evitar niveles altos de antibióticos.
  • Cerrar la puerta de nuestro hogar a los productos elaborados con PVC.
  •  No calentar alimentos con papel de aluminio o film. Utilizar silicona o vajilla resistente al calor.