La placenta, un órgano vital en el embarazo

El pulmón fetal

Tu ginecólogo prestará tanta atención al desarrollo de tu placenta como en el bebé. Y es que su función es tan importante que cualquier alteración en su funcionamiento o posición puede influir en el desarrollo del embarazo.

 
ecografía

La  placenta es, junto al feto, la estructura gestacional más importante para el desarrollo del embarazo. No en vano, este órgano, formado por sangre, es una fuente de vida para el bebé que le permite alimentarse, respirar y estar protegido de agresiones externas. Así, la placenta es la encargada de unir la circulación materna y la fetal para el transporte de glucosa, vitaminas y otras sustancias que nutren al niño, y de surtir al bebé de oxígeno, por lo que popularmente se la conoce como “pulmón fetal”. Otras funciones son la endocrina –es capaz de sintetizar hormonas– y la de barrera, ya que impide el paso desde la madre al hijo de moléculas de gran tamaño o de algunos microorganismos que puedan dañarle

En definitiva, su papel es tan importante que cualquier alteración en su funcionamiento o posición puede influir en el correcto desarrollo del embarazo. Afortunadamente, y gracias a los controles médicos y a los cuidados a los que son sometidas las gestantes, los riesgos se minimizan, y la mayoría de las anomalías de la placenta evoluciona sin problemas hasta el parto; un parto que puede ser normal, inducido, por cesárea…, según la alteración de que se trate y con el objetivo de garantizar el bienestar del recién nacido y de su madre. 

 

Gema Martín




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