Los derechos de las parejas de hecho

En qué se diferencian de los matrimonios civiles

Uno de cada tres niños nace fuera del matrimonio. El doble que a principios del 2.000. ¿Efecto de la crisis? ¿Cambio de mentalidad? ¿Asunto generacional? Sea lo que sea el motivo del cambio social, la unión como pareja de hecho se han convertido en la solución que satisface a un número cada vez mayor de parejas para dar sustento a su relación familiar. Veamos en qué consiste.

 
pareja divirtiendose

No hacen falta trajes carísimos, banquete para decenas de personas ni viaje de novios. El acuerdo es íntimo... y barato. Sólo compromete a los dos miembros que lo suscriben en los términos que ellos definen. Pero como con todo acuerdo, hay que poder dar fe de él. ¿Cómo? Lo mejor es el registro.

Registrar una unión como pareja de hecho viene a certificar una convivencia estable. Como en el caso de un matrimonio civil, implica derechos y deberes.

No existe una normativa estatal que regule el registro de las parejas de hecho. Las comunidades autónomas y los municipios tienen esta competencia pero no todos la ejercen.

Aunque existen más similitudes que diferencias, las legislaciones que rigen los registros dependen del lugar de inscripción. Los aspectos que se comparten entre las distintas administraciones territoriales hacen referencia a lo siguiente:

  • No se admite el registro cuando un miembro o ambos están casados o forman parte de otro contrato de unión vigente.
  • El registro debe hacerse por escrito privado o notarial.
  • Fija un periodo de convivencia mínimo, normalmente en torno a los 2 años.
  • Debe contener el régimen económico que se pacta –vivienda, gastos comunes, gananciales, etc.
  • Pueden incluir pactos sucesorios y de disolución.

Por lo general, las parejas registradas tienen derechos equipados a las parejas casadas en el ámbito en el que se ha efectuado el registro. Por lo tanto, podrán acceder a las ventajas fiscales y ayudas a la familia que la normativa vigente en ese territorio reserva a los matrimonios.

Qué ocurre en caso de ruptura

Si bien en caso de matrimonio civil, la ley regula todos los aspectos de una ruptura tanto en sus aspectos personales como económicos para la pareja y los hijos, el paraguas legal para la disolución de una pareja de hecho cuando existen intereses económicos e hijos comunes es algo más difuso. En este caso, los litigios se resuelven de acuerdo a la ley de Enjuiciamiento Civil.

Alternativas al registro

Cuando hace falta certificar una unión de hecho que no se ha registrado, otros documentos pueden demostrarla. Son los siguientes:

  • Capitulaciones paramatrimoniales realizadas ante notario donde se pactan las relaciones económicas durante la unión y en caso de ruptura.
  • Contratos privados. Sus contenidos son parecidos a las capitulaciones paramatrimoniales pero no se han firmado ante notario.

Cuando no se dispone de contrato entre las partes, los documentos siguientes pueden servir aunque no aportarán datos sobre pactos económicos ni disposiciones sobre herencia.

  • Los contratos bancarios que puedan acreditar cuentas comunes.
  • Los contratos de arrendamiento, venta de bienes, etc. que demuestren la vida en común.
  • Cartilla de la seguridad social cuando incluye a uno de los miembros de la pareja como beneficiario.
  • El empadronamiento en un mismo domicilio.
  • El libro de familia cuando existen hijos en común.
  • Los testigos.

La polémica de la pensión

En lo que no están equiparadas las parejas de hecho y los matrimonios civiles es en el cobro de la pensión de viudedad cuando uno de los miembros fallece. El camino burocrático para intentar demostrar la unión y cobrar la prestación puede complicarse durante años.