Cómo evitar las estrías

Sin huellas tras el embarazo

Plántale cara a las estrías que amenazan con marcar tu embarazo. Mimando tu piel desde el interior y usando los productos adecuados lo antes posible, conseguirás frenar su aparición.

 
estrías del embarazo

¿Sabías que del 50 al 90 por ciento de las mujeres embarazadas desarrollan estrías? Aunque se desconoce por qué hay pieles más propensas que otras a desarrollarlas, sí sabemos que cuanto mejor hidratada y elástica esté la piel, menos posibilidades existen de que se presenten.

El embarazo es una de las causas más típicas de su desarrollo, sobre todo a partir del segundo trimestre de la gestación: se calcula que la piel del abdomen, por ejemplo, puede llegar a estirarse hasta diez veces su estado normal. Suelen ser más frecuentes en los primeros embarazos y en mujeres más jóvenes, probablemente porque sus fibras de colágeno son más rígidas.

No obstante, su aparición también está estrechamente relacionada con el efecto de las hormonas. Además, el aumento de la producción de estrógenos dificulta la capacidad de regeneración de los tejidos y provoca que las fibras elásticas se rompan con facilidad. La guerra contra las estrías precisa atacar desde un triple frente.

1. Antes del embarazo

Empieza a hidratar tu piel si has decidido quedarte embarazada. En este caso, se recomienda una hidratación intensa con una crema o emoliente, más grasa en las pieles secas y menos en las grasas, al menos una vez al día después de la ducha y haciendo hincapié en las zonas de mayor riesgo de aparición de estrías, es decir, abdomen, mamas y muslos. Puedes usar productos que contengan urea o ácido láctico, a determinadas concentraciones, pero sobre todo con el suficiente aporte de grasa como para corregir las agresiones externas y la pérdida de sustancias humectantes de la piel.

2. Durante la gestación

Existen diversas cremas específicas antiestrías que preparan la piel para resistir la distensión. Suelen contener aceite de rosa de mosqueta, centella asiática y ácido glicólico suave o urea, entre otros. Lo ideal es hacer uso de estos productos desde “el minuto uno” del embarazo, dos veces al día, por la mañana y por la noche, antes de que el abdomen y las mamas aumenten de tamaño, aunque no se resta eficacia si se comienzan a usar a partir del segundo mes de gestación. Su aplicación debe ser suave y en movimientos circulares para que el producto se absorba adecuadamente. Cuando te apliques la crema antiestrías en el pecho procura evitar el contacto con el pezón y la areola.

3. Después del parto

Si a pesar de haber mimado tu piel durante más de nueve meses, no has conseguido ganarle la batalla a las estrías, no te desanimes. El primer paso será valorar en qué fases de formación se encuentran: número y grosor –algunas pueden alcanzar hasta un centímetro de ancho- y en qué zonas se localizan. Al principio son de color rojizo, se tornan después violáceas y van perdiendo la coloración hasta formarse la estría blanca nacarada o alba, que es lo que ya se considera una cicatriz de la piel. Los tratamientos son más efectivos cuando la estría no es muy ancha y se encuentra en fase roja o eritematosa.

Asesoramiento: Dr. Pablo de la Cueva, del Servicio de Dermatología del Hospital Gregorio Marañón, de Madrid. Dr. Aurora Guerra, del Servicio de Dermatología del Hospital 12 de Octubre, de Madrid.

 

Victoria Gómez