Qué comer para evitar la anemia gestacional

Hierro y ácido fólico en tu dieta

¿Te sientes con poca vitalidad? Es posible que tengas anemia gestacional. Descubre en qué consiste y cómo prevenirla cuidando la alimentación. 

 
anemia embarazo

La anemia gestacional es frecuente en el embarazo pero si cuidas tu dieta, puedes ayudar a prevenirla. Se trata de procurar tomar alimentos ricos en hierro y  ácido fólico:

Las mejores fuentes de hierro son: la yema del huevo, la carne de vacuno -cuanto más roja, más hierro aporta-, los mariscos (nunca crudos o poco cocinados), la carne de cerdo, las sardinas, las almendras, los orejones y las nueces. También está presente en las legumbres y el pan integral y puedes encontrar cereales para el desayuno enriquecidos con este mineral. 
Cómo mejorar la absorción del hierro: Ingerir otros productos como el té y el café impiden que se aproveche el 60 por ciento del hierro ingerido. Lo mismo ocurre con la fibra y el calcio. Lo ideal es tomar el hierro dos horas antes o después de los derivados de la leche y acompañarlo de vitamina C, para ayudar a la absorción. Por ejemplo, puedes acompañar tu sandwich de pan integral con un zumo de naranja o tomar de postre unas fresas después de un plato de lentejas. 
• Entre los alimentos ricos en folatos se encuentran las alubias, el plátano y los cereales enriquecidos, pero sólo se asimila el 25 % del ácido fólico que contienen.

Seguramente tu ginecólogo te recomiende tomar un complementos de hierro y ácido fólico en comprimidos ya que es la mejor manera de asegurar la absorción de la cantidad adecuada de estas sustancias. Aunque conviene tomar suplemento de hierro en ayunas junto con un vaso de naranja, si notas que te duele el estómago, hazlo después de las comidas. Puede que te provoque algo de estreñimiento, además de unas heces negras. Nada grave si se compara con los beneficios.

Los síntomas de la anemia

 Fíjate en el color de tus encías, del interior de tus ojos, de tus labios y uñas. Si es blanquecino, puede que tengas  anemia. El análisis de sangre vendrá a confirmar la sospecha. Una anemia leve pasa desaparecida, apenas una ligera sensación de cansancio tras un pequeño esfuerzo. Si es más grave, además de que se agudiza el cansancio, la embarazada puede sufrir vahídos, somnolencia o dolor de cabeza. 

Aunque tengas anemia, no tiene por qué afectar a tu hijo. Pero conviene tratarla a tiempo porque algunos estudios reflejan que podría aumentar  el riesgo de parto prematuro y  bajo peso al nacer. La anemia también disminuye la resistencia a las infecciones, lo que puede ocasionar problemas si pierdes sangre durante el parto.

Dos tipos de anemia

Existen varios tipos de anemia, pero durante el embarazo las más frecuentes son las debidas a falta de hierro (ferropénicas) o de  ácido fólico( megaloblásticas). 
* Anemia ferropénica. Sin duda, es la más común. Surge normalmente durante el segundo o tercer trimestre de la gestación, pues las necesidades de hierro del feto aumentan hacia el final del embarazo. Entre las necesidades del bebé y las suyas propias, deberás retener 1000 mg de hierro y pocas mujeres disponen de tantas reservas. 
* Anemia megaloblástica. Se trata de la provocada por el déficit de ácido fólico, estimulador de la producción de hemoglobina. Es poco frecuente pero las consecuencias para el feto son graves. Por este motivo, se recomienda que todas las mujeres empiecen a tomar ácido fólico tres meses antes de quedar en estado. El suministro de la cantidad necesaria desde tres meses antes ha reducido considerablemente las malformaciones fetales del cerebro y la médula espinal.

¿Por qué anemia en el embarazo?

La sangre debe su característico color a la hemoglobina de los glóbulos rojos, una sustancia que contiene hierro. Su función es transportar el oxígeno de los pulmones a todo nuestro organismo. Durante el  embarazo, es frecuente que disminuyan los niveles de hemoglobina porque aumenta el volumen sanguíneo hasta un 50 por ciento para llegar con mayor rapidez a la placenta y satisfacer la demanda extraordinaria de oxígeno y nutrientes que necesita el feto. Sin embargo, cuando la disminución en la concentración de hemoglobina en la sangre se sitúa por debajo de los 11 g/dl, el equilibrio se pierde y surge la anemia.

Asesoramiento:
Víctor Ruiz, Especialista en Ginecología y Obstericia del Hospital de la Paz, Madrid.

Magda Campos