Come bien y evita enfermedades al futuro bebé

Tu dieta

27/10/2008

Un buen estado nutricional de la madre, incluso antes de la concepción, influye en la prevención de algunas enfermedades crónicas de su futuro hijo.

 
embarazada bebiendo leche

La alimentación en el embarazo, la lactancia y la etapa infantil es básica para la edad adulta. Así lo asegura el doctor Javier Aranceta que, además, considera imprescindible la adopción de una dieta equilibrada, incluso, antes del embarazo. “Es necesario afrontar la gestación en el mejor estado nutricional posible dado que el óvulo fecundado se alimenta de la madre desde el primer día”, añade.

Esta idea del doctor Aranceta se basa en la corriente científica que aboga por la prevención temprana de las enfermedades crónicas. Y es que está comprobado que una malnutrición materna puede causar restricciones en el crecimiento fetal, seguidas de una recuperación rápida del peso después de nacer y de unos desajustes metabólicos que se prolongarían en la etapa adulta y que pueden aumentar el riesgo de padecer obesidad, hipercolesterolemia o diabetes entre otras patologías.

Por eso, es preciso asentar las bases metabólicas desde un principio y cuidar mucho la dieta durante la gestación. En este sentido, el doctor Aranceta recuerda que los bebés son capaces de registrar los sabores y olores dentro del útero, por lo que cuando sean mayores preferirán los alimentos que su madre consumió en el embarazo. Esto quiere decir que si una gestante toma frutas y verduras, su hijo hará lo mismo cuando sea mayor porque lo asumirá como algo normal; pero si consume mucho dulce o embutidos, su hijo después se decantará por este tipo de alimentación.

Una vez nacido el niño, es aconsejable mantener la lactancia materna de manera exclusiva durante los seis primeros meses de vida. A partir de ahí deben irse realizando las transiciones alimentarias –la incorporación nuevos alimentos- de forma rigurosa con el objetivo de definir el perfil metabólico del niño.

En definitiva, “se trata de una fase crucial de la vida de cualquier persona que va desde antes del nacimiento hasta los dos años de edad, porque es ahí donde es posible modular la posible aparición prematura de una enfermedad crónica”, dice el doctor Javier Aranceta.