Antojos y ascos en el embarazo

¿A qué se deben?

Si bien ya nadie se cree que dejan huellas en el cuerpo del recién nacido, los antojos siguen haciendo acto de presencia en la vida de muchas embarazadas. ¿A qué se deben? ¿Cómo controlarlos cuando se vuelven obsesivos?

 
Los antojos en el embarazo

El origen de los antojos no está claro. Algunos especialistas piensan que podrían deberse a carencias nutricionales. Tu cuerpo te “pediría” comer alimentos ricos en las vitaminas o minerales que te hacen falta. Sin embargo, la explicación más extendida los relaciona con los cambios hormonales que acompañan la gestación y alteran los sentidos del olfato y del gusto. Estos dos sentidos están muy unidos y los cambios perceptivos despertarían fuertes apetencias por ciertos sabores y rechazo por otros. Porque, los antojos son tan frecuentes como los ascos. Muchas embarazadas no soportan abrir el frigorífico o el lavavajillas, sentir el olor a tabaco e incluso tienen que cambiar de colonia porque la que llevan habitualmente les resulta demasiado fuerte.

La situación emocional de la embarazada ofrece otra explicación a los antojos. A menudo, se siente diferente, insegura, temerosa. Necesita mimos y los antojos pueden ser una manera de desviar la atención hacia ella y que la cuiden algo más que de costumbre. Si el futuro papá sale de noche con la sonrisa puesta en busca de un yogur de plátano, le está mandando el mensaje de que está dispuesto a hacer lo que sea para que se sienta querida y atendida.

Para todos los gustos

Se calcula que tres mujeres de cada cuatro ha tenido antojos en algún momento de la gestación. Y el catálogo de los posibles antojos es tan amplio como el de un supermercado. En general, responden a alimentos dulces como los caramelos, el chocolate o los helados; los sabores ácidos como la fresa o los limones también son frecuentes así como las bebidas gaseosas. Pero los salados y fritos no faltan, al igual que la apetencia por la combinación de varios alimentos. Así, un plato tan poco dietético como las patatas fritas con mayonesa pueden despertar la obsesión. 

Más raros son los antojos patológicos conocidos como “pica” que se define como el deseo frenético de comer o lamer sustancias no nutritivas como tierra o piedra, alimentos crudos que contengan almidón o masticar hielo o productos congelados. No se conoce su incidencia porque la embarazada suele esconden esta compulsión tanto a su familia como a su ginecólogo.

Trucos para controlar los antojos

Cuando los antojos son esporádicos, no deben preocupar. Pero si se vuelven obsesivos y son poco saludables, pueden causar malestar y alterar para mal la toma de peso de la embarazada. En estos casos, conviene identificar el alimento que despierta el antojo y, si es poco saludable, reorientarlo hacia uno que sí lo es. Sustituir las patatas fritas por un puñadito de almendras o la apetencia por las bebidas de cola por un vaso de agua mineral con una rodaja de limón pueden ser alternativas. Recordemos que las bebidas gaseosas tomadas en exceso pueden favorecer la retención de líquidos y aumentar el riesgo de hipertensión arterial.

 

Victoria Gómez